La vida no solo podría ser difícil algunas veces, lo será en verdad y para algunas personas será más dura que para otras. La diferencia para unos y otros es la fortaleza para superar las cosas y seguir adelante. Siempre influye la intensidad del problema y la experiencia de vida de cada uno; y cuando algo te afecta mucho pueden quedar secuelas. Puedes sentir un miedo permanente al futuro y a las posibilidades.

Todas las metas y los objetivos que esperabas cumplir ya no te animan, te sientes desmotivado y con falta de afecto. Dejas de creer en las relaciones y las buenas cosas. Todo empieza a parecer sin sentido y sin sabor. Esta situación hay que corregirla a tiempo, es vital para poder ver la vida de colores una vez más. Si se mantiene esta bajada de ánimos puede conllevar a una depresión, a un desvanecimiento personal que te acaba en vida, pierdes las ganas de vivir.

Estas actitudes desarrollan depresión o ansiedad, trastornos mentales que afectan lo suficiente para acabar con la autoestima, el trabajo, las amistades, la familia, los sueños, y la vida. No dejes de pasar estas señales, pide ayuda, o si es el caso de que las percibes en alguien más, ayuda a esa persona, aunque se niegue, no la abandones.

Las siguientes son 10 señales de que una persona está perdiendo las ganas de vivir:

Lleva una vida sedentaria

Alguien desmotivado que no ve un futuro para su vida ya no le importa moverse, no le interesa salir a caminar o ir de paseo con amistades. No quiere caminar una calle para llegar al trabajo, espera que otros hagan las cosas por él. No se alimenta correctamente y mucho menos se ejercita.

No le importa tu salud

De la misma vida sedentaria que lleva es evidente que no se preocupa por su salud. Come o bebe lo que sea sin importar las consecuencias. No se preocupa por ir al médico o asistir a sus chequeos rutinarios.

Ya no quiere rodearse de personas

No quiere tener personas a su lado y mucho menos quiere escucharlas. Detesta que le den consejos, que le resalten los problemas que tiene, ni siquiera para encontrar una manera de solucionarlos. Se aleja de todos.

Falta de interacción social

Sí, se aleja de todos y no le interesa conocer a nadie más. Es apático y se niega a cualquier invitación a algún evento o fiesta.

No está motivado

Se siente aislado y cansado, ya no quiere avanzar con sus sueños, no siente motivos para seguir, siempre está cansado y se asegura a sí mismo que cualquier intento será un fracaso.

Abandona los proyectos rápidamente

Cuando tiene un poco de inspiración, es cuestión de tiempo para que los ánimos se vayan al suelo y abandone cualquier proyecto planeado. La falta de éxito lo mantiene hasta el final y muy atrás de otros.

Vive sin objetivos

Ya no hay metas en su vida, nada lo empuja, no hay logro que perseguir. La vida se vuelve fría y sin sentido. No hay nadie que sienta que lo pueda inspirar, no hay nada que desee a futuro. Todo lo ve negativo.

Siempre tiene ganas de dormir

Su actitud constante es el cansancio, está cansado de la vida, del trabajo, de la rutina y las responsabilidades, hasta de respirar. Solo quiere quedarse pegado en la cama y evitar hacer cualquier cosa que lo haga sentir peor.

Siente tristeza constantemente

Vive sin saber a dónde ir, sin tener idea de cómo liderar su vida. Y cuando recuerda la persona que fue antes de eso la nostalgia y la tristeza lo destrozan. Cuando recuerda todo lo que ha perdido se derrumba. Cuando se asegura que ya no hay nada bueno en su vida ni lo habrá, solo llora y se hunde en la tristeza.

Manifiesta sentimientos de desesperanza y culpa

Ya no siente esperanzas de un cambio o avance, siente que su destino es ese camino de miseria y tristeza y no ve más opciones. Siente culpa por todo lo que le sucede y por todo lo que pasa a las personas que le importa. Cualquier cosa que le sucede es su culpa y eso lo mantiene en un estado de tristeza y desesperanza.

No cierres tus puertas, hay quienes quieren ayudarte. Tú mereces solo cosas buenas en la vida, no te rindas. Háblalo, expresa lo que sientes, ese es el inicio de un cambio para tu vida.

Texto original: albertespinola.com