Vivía dentro de un ambiente de confusión, no sabía qué creer, pensaba que todo lo malo solo estaba en mi cabeza. Me llegué a hacer a la idea de que todo era producto de mi imaginación. Veía cosas que no estaban allí, pero ya no más. Tergiversaste mis dudas para hacerme creer que hacía algo de la nada y no era así. Todo ese tiempo que estuvimos juntos y veía cosas extrañas fue desesperante y me culpaba por todo.

Por cada problema que salía a la luz, me convenciste con mucha certeza que yo provocaba cada problema.

Estuviste a punto de acabar con mi cordura. Me tenías manipulada sin darme ningún beneficio. Pero esa concepción de mí misma ya cambió. Ahora lo tengo todo muy claro.

Ya puedo comprender lo poco que te importó la relación y lo nulo que fue tu preocupación por mí. Nunca te preocupaste de verdad por mí y ahora sé que sin importar cuánto reclamara tu desinterés, no me escuchabas ni aceptabas la realidad. Nunca me hiciste sentir especial e importante para ti, nunca me sentí amada, pero insistía y seguía esperando a que me demostraras que no era así.

No fui una prioridad, siempre tenías algo más importante que atender, solo era una opción en tu vida, nunca fui algo que realmente amaras y desearas para ti. Era una de tus posibilidades para recibir calor en las noches, me usaste, usaste mis sentimientos para satisfacerte sin pensar en lo que eso me afectaba.

Me duele demasiado porque no fui nada para ti mientras tú lo eras todo para mí.

Jamás tomaste en cuenta mis sentimientos y mis intereses personales. No pensabas en mí más que para hacerte sentir bien tú mismo. No pensabas en mí cuando coqueteabas con otras mujeres o cuando decidías ignorar mis mensajes de texto y mis llamadas. Estuve tan ciega y no logro entender por qué me costó tanto darme cuenta de la realidad, pero lo cierto es que ahora lo sé. Ahora soy capaz de verte con tus verdaderos colores. Ya no hay forma de que puedas seguir estando en mi vida.

Fuiste egoísta y algún momento el karma se encargará de castigarte por ello. Veo que no tienes conciencia, que no te importa nada ni nadie más que tú mismo. Es tan fácil para ti engañar que las mentiras te salen naturales, hasta tú te las crees. Tenías una necesidad de control y dominación que no me dejaba opción a mí de entender lo que sentía. Te sentiste poderoso de hacer de mí lo que querías, de hacerme sentir confundida y al mismo tiempo apegada.

Ahora veo quién eres en realidad, nunca me amaste, solo me usaste.

Cuando al fin abrí los ojos me sentí tan tonta, tenía vergüenza de haberte permitido tenerme sometida de esa forma. Me culpé a mí misma por todo lo que sucedía en la relación, lloré y me hice sentir mal porque era una tonta ingenua. Pero el tiempo me enseñó que no tenía ninguna culpa, que tú dentro de tu maldad apelaste a mi lado amable para controlarme. No fue mi culpa que me manipularas.

No fue mi culpa enamorarme de tus palabras bonitas y promesas falsas. No fue mi culpa que creyera que me amabas, fueron tus estrategias engañosas las que me hicieron caer. Eres bueno fingiendo y siempre te creí.

Me estabas usando y me tomó mucho tiempo darme cuenta de ello, pero ya lo sé, y ahora tú serás un buen aprendizaje para mi vida. Me enseñaste lo que las personas son capaces de hacer. Ahora estaré mejor preparada.