Cada persona con depresión sufre los síntomas de diferentes formas. Para cada uno es un mundo diferente y lo afecta con niveles de intensidad también diferentes. Sin embargo, entre tantas formas en que la depresión incide en la vida de una persona, los síntomas más fuertes se sienten en las mañanas, cuando el día comienza y deben hacerse a la idea de enfrentar la vida una vez más. Para toda persona con depresión, cada mañana es una odisea.

En las mañanas estas personas no tienen las fuerzas para iniciar de nuevo con la dura jornada, no tienen ganas de levantarse y no tienen energías. En cualquiera de las variedades de depresión, incluyendo los trastornos distímicos o la depresión asociada al duelo siempre tienen esto en común.

Preferirían un síntoma físico como un dolor en algún área de su cuerpo porque entonces el pesar sería más visible y fácil de tratar, e incluso sería más fácil de comprender para las miradas de juicio. Pero no, los síntomas de la depresión no son tan visibles, te corrompen el alma y nadie que no haya pasado por eso, lo puede comprender. Es normal para una persona con depresión decir que es incapaz de levantarse por las mañanas, es incluso un aviso de que esa persona puede tener depresión.

Pero para los ojos de personas intolerantes que por fortuna nunca han vivido esa dificultad ni intentan entenderla, no se trata de un síntoma de depresión sino de pereza, de dejadez o que alegan que es una excusa para no tomar sus responsabilidades y atenderlas.

No tienen idea de lo que sufre una persona con depresión, no la tienen, a esas personas todo los altera, todo lo que sucede los afecta. Así que cada proceso del organismo se ve afectado también y ocurren cosas como cambio del metabolismo, cambio de la percepción de la realidad y claro, cambia el estado de ánimo.

Para poder lidiar con esta condición mental que amenaza la vida de las personas hace falta identificarla antes que nada. Tal vez la misma víctima no se da cuenta, pero quienes tiene alrededor pueden percatarse fácilmente. Cada día los ánimos están más abajo y la negatividad se enfatiza. Cuando todo lo ven en oscuridad, lo más seguro es que tengan depresión.

Y es en las mañanas cuando más afecta a esa víctima. Hay varias razones por la que sucede así:

El estado de ánimo de una persona con depresión varía en todo el día, pero se caracteriza por un amanecer lleno de sentimientos negativos, de indisposición y desesperanza. Tiene abatimiento y agotamiento físico, todos estos síntomas van mejorando a medida que transcurre el día, pero así es como funciona. Empiezan en los más bajo.

De acuerdo con estudios sobre la depresión, los ritmos circadianos son diferentes en las personas que padecen este trastorno. Hay una producción menor de melatonina y cortisol en los momentos que se necesitan. Esto hace que la persona tenga síntomas como el insomnio o somnolencia durante el día.

Esos cambios químicos provocan que quien sufra de depresión tenga más frío en las mañanas y que tenga un nivel de energía muy bajo al comienzo del día.

Para una persona con depresión es vital darse cuenta de lo que le sucede para ayudarse a sí misma a enfrentarla y contar con personas comprensivas. Y para evitar esas mañanas tan destructivas o para disminuir el efecto es necesario establecer rutinas de sueño y cumplirlas, así como mantenerse saludable con una buena alimentación y una rutina de ejercicios.

Es difícil para alguien con esta condición ponerse metas, pero con un poco de motivación y ayuda es posible, y es una buena forma de intentar disminuir los síntomas sin la necesidad de ser medicados.