Buscaba el amor de él, vivía creyendo que debía hacer todo para contentar su esencia y olvidaba la mía. Mía que no quedaba al presente pendiente de ti cómo es debido y mereces. Olvidaba la tuya. Olvidaba ciega la sonrisa de tus ojos.

Hoy estoy tan arrepentida de haberte dejado en segundo plano pensando que necesitaba de alguien para ser feliz, cuando en realidad a quien necesitaba era de mí para darte así tu corona de mi único y especial rey. Darte todo lo que mereces para hacerte el mejor de los hombres. Pero mi amor, no llego tarde. Como bien dicen: “nunca es tarde” y tarde fue ayer, hoy, despierto temprano sólo para ti.

Bien soy humana y creía… mis pensamientos no me dejaban clarificar lo que de verdad debía ser mi prioridad en mi vida y caminar.

Cuidaba de ti, por supuesto, me ocupaba de tus necesidades, pero no cómo quiero hacerlo hoy. No como quiero hacerlo desde estás letras escritas para ti hasta el final de mis latidos; pase lo que pase.

He despertado y me he dado cuenta de que tu mi amor, eres todo para mí. Me he dado cuenta de que quiero cuidarme, para ser la mejor de las mujeres de este mundo. Una mujer que por delante de todo es madre y que agarrada a ese papel iría al fin del mundo sólo para verte sonreír orgulloso de ti y de mí.

Mírame mi amor, estoy aquí contigo cerca, estoy donde nadie estará mientras mi voz suene. Mientras mis latidos vivan cerca de los tuyos. Incluso allá en el cielo latirán y te cuidarán el día que cansada mi alma deje este precioso mundo al lado del tuyo.

Eres todo para mí, ahora lo veo más profundo que nunca. Y te pido perdón, por los días que he estado perdida al pendiente de quien no merecía de mí ni un solo pestañear. Para que veas que ciegos nos volvemos los adultos, cuando no sabemos ver ciertamente donde debemos enfocar nuestro amor, obsesionados por una mente que creeía en todo, menos en el amor. Sentía todo, menos el verdadero amor.

Tú mi pequeño, que nunca me negabas una sonrisa. Que siempre tenías tus brazos dispuesto sólo para mí. Tú que me preguntabas siempre con inocencia: “¿qué te pasa mamá?” y que sólo querías verme feliz. Tú que si eres mi tierra y mi luz. Tú que eres quien en realidad complementa el verdadero sentido de mi existir.

Tú mi cielo que eres quien vivió dentro de mí y quien en realidad me ha hecho la persona más feliz. Nadie como tú cariño mío, nadie como tú.

Perdóname, no lo veía, ahora lo observo. Perdóname mi amor, no lo valoraba, ahora he despertado. Y nunca jamás nadie podrá volver a cegarme lo que de verdad dedo contemplar, cuidar y amar.

Te quiero hijo mío, más que a mi vida. Y por ti daría lo que nunca nadie, te llegaría a dar. Por ti, hoy, he vuelto a despertar.

Tu mamá.

Autor: Albert Espinola @ Todos los derechos reservados.