Hola mi querido pasado Narciso.

Te escribo este escrito para darte, después de todo, mis últimas y más sinceras gratitudes.

Quiero agradecerte por todas esas cosas buenas que me hayas podido dar, esas que tú dices que han sido siempre presentes, sin dar importancia a las malas, como si estas no hubieran existido.

Gracias por cada uno de los besos que me hayas dado con amor. Por esos buenos ratos que me diste cuando yo sonreía crédula de ti y de esta relación. Pero lo más importante, es que quiero darte las gracias por todo lo que me has enseñado. Has sido mi mejor maestro. Me has enseñado detalles de la vida muy productivos, y que hoy, tengo como experiencia, dándome así la mejor de las sabidurías.

Gracias por enseñarme a no creer ciegamente en alguien sin haberlo conocido bien antes.

Gracias por enseñarme que no debo permitir, manipulaciones ni chantajes de nadie, por miedo a perder un amor que no existe.

Gracias por enseñarme que para ser fuerte en esta vida, antes debo empoderarme y estar bien segura de mí misma, para quitar de mi lado lo que me pudre los días y el alma.

Gracias por dejarme bien claro que el amor no es esto, y que para amar y ser amado jamás debo volver a pasar por lo vivido a tu lado.

Gracias por abrirme los ojos y enseñarme con claridad que he estado apegada a ti por miedo a la soledad; y al mismo tiempo enseñarme que es mejor estar sola que mal acompañada.

Gracias por haberme enseñado a abri los ojos a tu lado, porque esto me ha hecho ser más creativa, luchadora y me ha dado el empujón que incluso antes de haber estado junto a ti, hubiera necesitado.

Dicen que en la vida todo pasa por algo y sin duda alguna tú has llegaste a ella, seguramente, para que yo misma solucionara cosas mías internas, que no de ser por ti, hubiera tardado más en descubrirlas.

No quiero entretenerte mucho con mis letras; podría estar aquí horas escribiéndote. Y a veces con pocas palabras basta. Por lo que te deseo lo mejor; lejos de mí y mi vida. Espero que encuentres tu felicidad y no permitas que nunca más tu alma perturbe a nadie de la misma forma que a mí me has perturbado. Y así, tal vez, más adelante encuentres a alguien a quien sí aprendas a valorar. Tú has sido mi escuela, pero también deberías aprender de ti mismo y de tus errores para tratar de ser una buena persona en el futuro.

Gracias por enseñarme a observar que no debo ver problemas en las soluciones, sino soluciones a los problemas.

Gracias. Gracias por enseñarme a que jamas debería ser como tú.

Tu compañera del pasado que hoy te dice adios con todo el agradecimiento y el corazón.

Tu ex mujer que ya no seguirá jamás a tu lado.

Autor: Albert Espinola © Todos los derechos reservados.