Tú que sientes que el mundo conspira en tu contra, que todo te deja un mal sabor de boca. Tú mujer que te duele incluso mantenerte de pie, que te entristecen las circunstancias y tu vida parece ser una sucesión de desastres, déjame decirte que no estás sola. La vida no conspira contra ti, nadie lo hace, es que vives con una condición que te controla, que te engaña y te hace sentir terrible.

Esa condición es depresión, te sientes muy mal y algo que sucedió en tu vida la desató. Te privó de la libertad que tanto amabas, ni te diste cuenta cuándo inició; para cuando viste que era depresión lo que te afectaba ya estabas totalmente envuelta por ella. Te sientes incapacitada, como si tus músculos no quisieran hacer lo que tu cerebro demanda.

Se te acaba el amor por todo a tu alrededor, ya no sientes pasión por tu trabajo; ya no te emocionan las metas que te mantenían entusiasmada, ya no te gusta hablar con tus amigos porque todo te sienta mal y ellos no logran comprender lo que te sucede. Y es que la depresión hasta aleja a tu familia de ti, no quieres ser una carga para nadie y actúas a la defensiva. Hasta te agota tener que darte una ducha, cuidar de tu cuerpo y de tu alimentación. Como dije, la depresión te incapacita. Ya no sabes qué hacer con tu vida.

Te sientes triste la mayor parte del día y cualquier recuerdo y cualquier incidente lo empeora. Tu vida es de dolor, de miseria y de llanto. Lloras cuando menos lo esperas porque lo necesitas, intentas sacar todo lo que te come por dentro a través de las lágrimas, las inseguridades, el miedo, la desventura, el desamor.

Te quedas con la mirada fija en un punto en el vacío y te puedes perder horas allí. Solo piensas en lo terrible que es tu vida sin lograr ver una salida a esa miseria. La vida se te volvió un remolino imparable de emociones negativas. Te provoca dolores de cabeza, dolor en el pecho, taquicardias, presión arterial alta y mucha jaqueca, pero nada de eso es lo peor de la depresión. Este trastorno mental anula tu juicio, tu buen estado de ánimo y todo lo bueno dentro de ti.

Te transporta hacia la oscuridad. Te absorbe las energías, en ocasiones te duele la vida para incluso salir de la cama. Solo deseas quedarte allí acostada hasta que lo peor acabe contigo y se vaya. Llega un momento en que dejas de pelear, te vences ante sus ataques y ya no te importa lo que pase contigo ni lo que digan los demás.

Te entiendo, entiendo por lo que pasas porque he estado ahí, pero también me he levantado. Cuando el mundo se acaba la clave esperanzadora para salir de ese rincón oscuro es no cerrar tus puertas a las personas que te aman. Sé que vives confundida, sientes que necesitas a esas personas, pero también crees que solo quieren hacerte más daño, es normal sentirte así porque esa es la forma en que ataca la depresión. Te aísla, te deja sola para poder luchar solo contigo y no contigo y quienes te aman.

Es inevitable sentir miedo y dolor, pero lee bien esto, lo vas a superar, repítelo en los momentos más lúcidos. Lo vas a superar y necesitas dejar entrar a tu vida a quienes quieren ayudarte. Esas personas que te aman te van a recordar lo especial que eres y lo mucho que mereces vivir en este mundo.

Texto original: albertespinola.com © Todos los derechos reservados.