Cerrar las heridas abiertas que un hombre te ha dejado, sí es posible…

Cada vez queda más que claro, por lo leído y por las experiencias personales que cada persona vive, que las heridas y todo aquello que nos causa dolor o miedo emocional, hay que afrontarlo para poder vencer dicho dolor. Si se huye de él, lo puedes despistar u olvidar efímeramente (por un tiempo), pero tarde o temprano podrá regresar con, incluso, más fuerza porque dichos recuerdos se han guardado y no aceptado.

Aceptar es pasar página y seguir con tu vida, mientras que olvidar es dejar de verlo para que no duela. Pero por supuesto seguirá estando ahí.

Las heridas que quedan en el alma, se abren cuando comenzamos a recordar lo pasado y todo queda nuevamente frente de ti. Queda nuevamente fresco como si ese mismo día hubiera sucedido. Es verdad que de una forma más difuminada y confusa, porque la imagen mental puede variar, pero el dolor se siente de una forma parecida y parece que nunca se podrá dejar de sentir ese dolor y esa sensación tan molesta que crean en ti.

Recordando lo que pasó, reactivamos lo vivido entonces y el dolor se asemeja. Los pensamientos y recuerdos van asociados al dolor antes vivido y de la misma forma que recuerdas y sientes como si fuese ayer que pasó lo que pasó, el dolor en ti se comporta de una forma parecida. Revive nuevamente haciendo otra vez daño.

Entonces, partiendo de esto, te das cuenta de que para cerrar heridas debes llevar esto de una forma distinta. Debes empezar a dejar de lado los pensamientos y diálogos internos/externos de:  “si hubiera sido”, “si hubiese hecho”, “si no hubiera pasado”, etc. y comenzar a dar por hecho que eso ya no cambiará. Lo vivido hay que aceptarlo tal cual se ha vivido y no se puede vivir pensando en lo que podría haber sido.

De este nuevo pensamiento, podrás, poco a poco aceptar la realidad vivida, afrontando dicha realidad de una forma más honesta. No des más importancia a lo que pasó, sino a qué puedes hacer tú “hoy” con lo que pasó. Y verás que no tiene sentido quedarse en este círculo cerrado de no aceptación en el cual puedes estar viviendo y que hace que el dolor persista en ti desde hace tiempo. 

Las heridas del pasado, que tal vez un hombre te puede haber creado en ti, aparte de lo sucedido que es normal que duela, también son precisamente lo anteriormente mencionado. Son la NO aceptación y el autocastigo constante de: “qué podrías haber hecho tú de diferente para que las cosas hubieran sido distintas“, pero eso no te lleva a ninguna parte.

Aceptar es sobrevivir en esta vida y es poder seguir respirando en paz tu día a día.

Cierra las heridas afrontando la verdad, aceptando que las cosas son tal cual las has vivido, y que hoy, ya no se puede hacer nada para cambiar eso. Acepta tus errores y así podrás seguir con una mayor sabiduría tu presente y futuro.

Si te haces una herida física, la aceptas y la curas. Pones solución en base al dolor y a la solución del problema que sientes en el presente. Es decir aceptas el golpe y sigues adelante mediante la cura de ésta afrontando el dolor. Con el amor y con lo demás, emocionalmente hablando debe ser parecido. Con una herida física, no te quedas pensando que hubiera sido si no hubieras caído. La curas y sigues ¿verdad?

Acepta y pasarás página con mucha dignidad y persona.

Un abrazo amiga, Albert 😉

Autoría, Edición y publicación: Albert Espinola Todas las imágenes de We Heart It