Las personas todas padecemos capítulos de tristeza y depresión efímera. Es algo muy común y normal, e incluso diría yo, que es hasta necesario. Necesario para abrir los ojos, valorar, aprender, experimentar y conocer cómo es esta vida hermosa que vivimos.

Amar a una mujer triste es amarla como siempre. Si la amas, no cambies nada directamente. Cuando en realidad esté triste, sigue haciéndolo del mismo modo. No hagas que haya condicionamiento alguno al ver una tristeza de por medio.

Las personas somos muy mañosas y si das más amor o cuidados (cariños directos) cuando alguien está triste, puedes provocar que incluso sienta bienestar en dicha tristeza porque a cambio recibe más atenciones, y afectos, y eso puede ser contraproducente.

Deja que ella se dé cuenta de por qué su tristeza ha venido. Dale comprensión y escucha y se amigo como siempre. En realidad cuando uno está triste casi siempre termina saliendo de la tristeza por sí solo. El autoconvencimiento es la medicina más potente que existe y puede mover montañas. Deja que el aire circule a su alrededor y que algunos silencios den lugar a su espacio personal. Ese espacio de reflexión interna que tanto nos ayuda en muchas ocasiones.

Sé sutil. Trata de aportar luz a la casa abriendo más ventanas. Pon música distinta y armónica al momento. Si está triste no le pongas baladas, ponle mejor algo más movido y alegre. Sé ingenioso y cocina alguna cosa que sabes que a ella le gusta y que le traerá recuerdos bonitos.¡Ilusiones!.

Deja que ella sola se vaya autocurando con pequeños detalles que tú indirectamente creas en el ambiente y en su día a día. Pero déjala sola, no la agobies demasiado. Deja que sea ella quien se levante con la vida que vive y no seas tú quien trate de levantarla a la fuerza pensando que la tristeza se irá por más esfuerzos que hagas tú por levantarla.

El nuevo aleteo

Cuando yo era pequeño, criaba canarios en un voladero muy grande donde ellos podían volar y hacer sus nidos. Recuerdo una vez, que tenía una hembra de canario que pasó una temporada muy triste. Quedaba sola en el suelo apartado de los demás canarios e incluso creía que se iba a morir. No traté de aletear sus alas para que se animará. Eso era imposible. Pero si tuve la idea de poner la lechuga más cerca de ella. De quitar partes del techo para que la luz del sol le diera más de lleno en sus plumas allí donde ella se quedaba triste y sola en ese rincón del jaulón. Pues poco a poco ella se animó y llegó a ser un canario precioso otra vez. No se trataba de que yo la agarrara y la acariciara sus plumas, sino de tratar de cambiar un poco su ambiente para que ella por sí sola aleteara de nuevo el vuelo con sus amigos canarios y de que sus plumas relucieran bajo la luz del sol.

Con detalles sutiles de amistad y de ilusión, una persona puede llegar hacer grandes cambios.

Crea ilusiones para ti y ella las escuchará para sí misma. Crea ambientes positivos y armoniosos para ti y ella los vivirá y deseará levantando la cabeza para estar igual que tú. Dicen que la mejor forma de enseñar es con el ejemplo, y tú, en momentos de este tipo, debes enseñarle a cómo salir de la tristeza con el ejemplo.

Enséñale a sonreír haciéndolo tú con pequeñas cosas y ella sola arrancará el vuelo seguro.

¿Cómo amar a una mujer triste?

Con el mismo amor de siempre. Con el ejemplo. Con pequeños detalles indirectos. Con amor de verdad. Con ilusiones nuevas para ti, que ella vivirá. Con un poco de ingenio y dedicación altruista. Sin colgarse medallas y haciendo las cosas de verdad para ella. Sin que se dé casi ni cuenta de que lo haces. Haz que vuele sola.

Te funcionará. Haz la prueba y verás unas nuevas alas volar.

Autoría: Albert Espinola © Todos los derechos reservados.