La tristeza viene como consecuencia de eventos externos y ajenos a ti porque nos importa lo que le pasa a las personas que amamos, nos importa la eventualidad de nuestros sueños y nos importa cómo nos hacen sentir los demás. Todos los días estamos propensos a sentirnos tristes, y no está mal ese sentimiento, está bien que nos lamentemos por lo que perdemos, por lo que no logramos, por un ser querido que se nos va, por la tristeza de los demás.

Sin embargo, no puedes permitir que la tristeza sea quien controle tu vida. Ser caracterizada como una mujer triste es deprimente, y sé lo difícil que puede ser salir de esa situación por más que desees que las cosas sean diferentes. Por ello quiero ayudarte a que conozcas las claves para dejar de ser una mujer triste y cómo conseguir con éxito salir de esa situación.

La recuperación inicia en el amor propio

La tristeza es un estado emocional que nosotros mismos permitimos que empeore. Es inevitable sentirse triste, pero sí es evitable que el sentimiento se haga más intenso e indetenible. Cualquier tristeza en tu vida debe venir con un proceso de superación y lo primordial es el amor propio. Tienes que quererte, tienes que tener sueños para ti misma y desear conseguir lo que te hace feliz cada día. Mientras tengas buenos deseos para ti misma, cualquier tristeza se supera porque sabes que necesitas seguir adelante luchando.

Tienes que batallar contra ti misma, recordarte lo importante que eres y lo vital que es contar contigo misma en los momentos difíciles. Si tú no quieres y esperas lo mejor para ti, no puedes esperar a que alguien más te quiera.

Trabaja el hecho de dejar de pensar en la opinión de los demás

En tu lista de prioridades, en ese primer lugar de honor, tienes que ponerte a ti misma. Tú debes ser lo más importante para ti. Si tú no estás bien, no puedes hacerle bien a las personas que te preocupan, si tú estás mal no puedes aportarle ningún bien a nadie. No permitas que las personas a tu alrededor influyan de forma drástica en quien eres. Debes dejar de vivir pensando en complacer a los demás, a la única que debes complacer es a ti misma.

Pensar y actuar según lo que los demás quieren y esperan en ti va absorbiendo tu alma y tu esencia. Las tristezas sobrevienen la frustración, la impotencia de no poder ser y hacer lo que quieres. Pues entiende de una buena vez que tú eres un individuo libre, tú decides por ti misma, deja de pensar en los demás antes que en ti misma.

Aventúrate a hacer algo nuevo en tu vida

De las mejores cosas que puedes hacer para cambiar un estado de ánimo tan oscuro como la tristeza o la depresión, es intentar algo nuevo, algo que nunca hayas hecho. Algo que te haga sentir nerviosa y emocionada. Esos sentimientos anulan a la tristeza. Así que si nunca has viajado a un lugar exótico, hazlo; si nunca has salido de fiesta con un par de amigas solo para divertirse, hazlo; si nunca has bailado tango o salsa, ve e inscríbete en una clase ya mismo. Siguiendo con la última sugerencia, el ejercicio físico es un aporte inmensurable a la recuperación de una tristeza.

¿Te avergüenza tener una aventura de con un chico que apenas conoces? Atrévete y hazlo, NECESITAS ENTENDER QUE TÚ ERES DUEÑA DE TU VIDA. Pero todo lo que decidas debe ir a la par con tu bienestar emocional y físico. Tú eres la responsable de cómo te sientes, y si estás horrible de tristeza es porque tú permites que llegue a ese punto, así que despabílate y ponte a trabajar en tu felicidad.

Acércate a las amistades

No apartes de tu vida a las personas que se preocupan por ti, te valoran, te respetan y quieren hacerte sentir mejor, pero si tú no les permites que entren de nuevo en tu vida jamás podrán hacerlo. Y la culpa será enteramente tuya, no caigas en esa frase de “Nadie me quiere” o “Nadie quiere estar conmigo”, o “Nadie me entiende”.

Quédate cerca de tus amistades, lo agradecerás y ellos también agradecerán que los consideres en tu vida. No alejes a las personas que te aman, no cierres tú misma la puerta de tu corazón.

Hacer algo por ti misma

Haz algo por tu propio esfuerzo, aprende algo nuevo, retoma un trabajo que te apasionaba antes y que dejaste por cualquier circunstancia. Practica ese deporte que siempre te gustó, viaja, aprende un nuevo idioma, ponte a estudiar, aprende manualidades. ¡Muévete!

Tú tienes el poder de apoyarte a ti misma en la tristeza, solo necesitas tomar una respiración profunda y empieza hablando. Habla de lo que sientes, lo que te hace mal, sácalo porque mientras lo tengas guardado en tu interior te seguirá haciendo daño.

Texto original: albertespinola.com © Todos los derechos reservados.