No son las cosas materiales las que van a impresionar de buena manera a las personas a tu alrededor. Alardear sobre tu auto nuevo no es algo que impresione, es algo que le dice a los demás: “miren lo que tengo y ustedes no”. Eso no es sabio, ni siquiera maduro. No es lo que tienes lo que va a hacer que los demás te recuerden, es la persona que eres, es tu alma llena de valores la que incentivan no solo a recordarte si no a valorarte en sus vidas y mantenerte dentro de ellas.

Y esto es vital en cualquier circunstancia, en la formación de una amistad, en conquistar a una persona de forma romántica o en una entrevista de trabajo. Tú no convences a alguien de que te tenga confianza diciendo “Confía en mí, yo tengo carro, tengo una buena estabilidad económica y tengo un buen seguro” y tampoco convences a todo un personal de recursos humanos de una empresa diciendo “Tengo un título de la universidad más costosa, tengo estudios de diferentes profesiones, tengo una familia muy influyente”.

No, por más que tengas mil estudios, si no eres humilde en demostrar tus conocimientos, vas a fallar.

Todo lo que has logrado impresiona, por supuesto, pero si sabes cómo introducirlos, cómo abordarlos. Necesitas poner en marcha esos buenos valores que invitan a la confianza, que te hacen ver como una persona agradable, tienes que hacer que quieran saber más de ti, inspirar confianza y buen trato.

Si quieres impresionar de verdad, jamás olvides estos aspectos que debes tener en ti:

Ser humilde

No alardees, no es sano ni para ti mismo ni para el desarrollo de relaciones interpersonales. Si no eres humilde vas a alejar a las personas de ti. Nadie querrá tenerte como amigo a menos que sea por interés. Atraes a las personas equivocadas a tu vida. Sé humilde siempre.

Ponerte en el lugar del otro

Impresionas cuando te pones en el lugar del otro, lo comprendes y se lo haces saber. Le demuestras que no eres arrogante, que esperas que se forme un vínculo real entre ambos, en el que puedan ver sus almas. No actúes con nadie pensando solo en ti mismo.

Ser amable

La amabilidad es la invitación de entrada a cualquier relación interpersonal. Sé amable siempre con las personas que conoces por primera vez, con tus empleados, con tus compañeros de clase, con tu pareja, con tus superiores. Ser amable, impresiona.

Inspirar

Puedes hablar de tus éxitos sin alardear cuando los usas para inspirar, para motivar a otros a ser exitosos también. Es una excelente forma de impresionar y de convertirte en un modelo a seguir. De esa manera no solo dejas una impresión a los demás, sino que influyes en sus vidas de forma positiva.

Lo más importante de impresionar a otros es influir en ellos, que tu presencia invite a ser mejores personas. Ser alguien que sume y no que reste, que los haga sentir bien consigo mismos y no que se sientan mal por no ser o no haber logrado lo que otros han hecho. Influye siempre para bien.

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