El matrimonio debería tratarse de la misma forma en que se desarrolla una relación, la firma de un papel no debería cambiar los objetivos que ya se tienen como pareja. Sin embargo, los matrimonios suelen sufrir por la monotonía, así como por los hábitos desconocidos de la convivencia. El matrimonio es la adaptación de uno con el otro dentro de una convivencia. Ambos necesitan aprender los hábitos del otro, algunas veces tienes que exigir, y otras veces tienes que ceder.

El matrimonio exitoso se consigue con el compromiso de ambos en esforzarse para entenderse y tener una convivencia sana y mutuamente conveniente. Por ello, hoy te traigo algunos consejos que te pueden ayudar a potenciar tu matrimonio y no permitir que caigan en el desamor y el aburrimiento. Si tu relación está decaída y de verdad quieres recuperarla, igualmente te pueden funcionar.

Empieza por aprender a comunicar tus necesidades de forma asertiva. Así como pides, debes dar, busca formas estratégicas de hacerle ver a tu pareja cuáles son tus deseos, de la misma forma puedes escoger ir directo al grano de forma amable, preparar una cena especial, o una actividad afuera en el que se puedan divertir y en la que se puedan sentir más cómodos para decir aquello que se están guardando y necesitan sacar.

De las cosas que te desagradan, no te quejes haciendo sentir mal a tu pareja, más bien háblalo y ofrece soluciones funcionales para ambos. Habla de límites y haz que ambos conversen sobre ello, que lleguen a un acuerdo para estar ambos cómodos y felices en la relación. Es como cuando vas a hacer un trabajo que amerita un proceso mecánico, si no tienes idea de cómo hacerlo, el resultado será desastroso. Pero si sabes todos los pasos a seguir, el resultado será una obra de arte.

Haz de tu matrimonio una pieza maestra.

Sé que en múltiples ocasiones las diferencias los pondrán en tela de juicio, pues esas diferencias deben ser habladas; cuando sientas molestia no te quedes con ella. Comunica todo, y adicional a ello, alienta siempre a tu pareja con cumplidos sinceros, es decir, aunque estén en una situación tensa, siempre puedes resaltar su paciencia y agradecérsela, así se sentirá más confiado de ser completamente sincero.

Trata de mantenerte alegre, tener actitudes de ánimo, tener la positividad de frente siempre, esa actitud se transmite e incentivas a que los problemas se traten de una forma más casual, sin dramas y de forma madura. Una sonrisa honesta siempre puede contra el estrés, el cansancio y la indignación. ¡Contágiala!

Y por favor, no guardes rencor, nunca. No vivas con alguien sintiendo ira hacia esa persona, es contraproducente en muchas formas y en muchos niveles. No permitas nunca que en tu corazón se guarden resentimientos, eso envenena tu corazón y va acabando con la relación. Si te ha quedado un pequeño dolorcito dentro, no lo dejes, sácalo, di lo que haga falta para expulsarlo de tu interior. Sacarlo puede hacer que se convierta en algo positivo, pues muchas veces la razón del rencor es la NO comunicación.

De vez en cuando, escríbele una carta de amor a tu pareja, puede que escribiendo expreses mejor los sentimientos que no puedes decir hablando y eso está bien. Sácalo de una u otra forma, además, es un gesto romántico que despierta emociones. Y como complemento para mantener un matrimonio positivo, cuida de ti y de tu aspecto personal, no se trata de convertirlo en una relación superficial, pero una buena higiene, una demostración del amor que te tienes a ti, siempre será algo positivo para una relación sana.

Pon tu imaginación a volar, deja que tu creatividad te ayude a tener más ideas sobre cómo potenciar tu matrimonio. Piensa en cosas divertidas que los anime a ambos a permanecer el mayor tiempo juntos, y sobre todo, no te rindas.

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