Todas las personas son diferentes, todos tenemos buenos y malos hábitos, todos tenemos personalidades características y cuando formamos una relación siempre hay altos y bajos por las mismas diferencias que nos distinguen. Pero ¿qué pasa cuando son dos personas que se aman y que mantienen sus mentes y sus corazones abiertos? Pasa que aprenden a convivir, aprenden a conocer a profundidad al otro y ambos terminan cediendo parte de lo que son o hacen para hacer de su convivencia la más sana posible.

Claro que, igual eso no los salva de seguir teniendo diferencias, de tener opiniones encontradas y unas que otras discusiones, de hecho todo eso es parte de una relación sana porque si estás en una relación en la que solo uno tiene siempre la razón “porque sí”, hmm, déjame decirte que esa es una pareja tóxica.

En toda relación siempre debe haber espacio abierto para que ambos converjan con sus pensamientos, sentimientos, emociones y opiniones. Si uno está siempre por encima del otro, ya la relación va por mal camino, esto quiere decir que uno de los dos es manipulador pues logra que su pareja quede sujeta a todos sus argumentos. A eso se le llama relación tóxica.

La verdad, es muy sencillo ver cuándo hay en tu vida una pareja manipuladora y tóxica, pero queda de tu parte, de la atadura que sientas, el reconocer si lo es o no. Aunque sea muy evidente que vives con alguien dañino, siempre hay un periodo de negación en el que no es posible aceptar que estás con alguien así, que te maltrata y no te das cuenta. No quieres creerlo, te consideras una persona fuerte y tolerante y jamás imaginaste caer en algo así, por eso prefieres no aceptar que tu pareja es alguien tóxico.

Pero es esencial que lo veas, es prácticamente algo de vida o muerte que te des cuenta y hagas algo al respecto. Las parejas tóxicas son peligrosas, te dañan en diferentes niveles, rompen tu corazón y te anestesian para que no sientas nada cada vez que te hacen daño, toman tus emociones como si fueran “objetos” que les pertenecen y las hacen trizas. Te manipulan, juegan con tus sentidos para que veas normal los insultos, los desprecios y muchas veces, hasta los golpes.

Te hace creer que todo eso está bien y te aferras creyendo que esa es la vida que te ha tocado y no hay nada más, te crees con suerte porque al menos esa pareja se queda a tu lado, es decir, te daña, pero a veces te dice que te ama y eso es bueno, ¿cierto? Te dice qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo, así no tienes que pensar, no tienes que opinar, no tienes que vivir. Tu pareja hace lo que le da la gana y tú siempre tienes miedo de mover un pie. NO, NADA DE ESO ES BUENO, NADA DE ESO ESTÁ BIEN.

Esa es la vida que te puede esperar si te quedas al lado de una pareja manipuladora y tóxica. Cada vez más oscura, cada vez más dañina, cada vez más tóxica. Te obliga a alejarte de tu familia, de tus amistades, de las personas que aprecias. Te cela y te hace sentir mal por hablar hasta con la persona que atiende en el supermercado, y lo peor es que te hace creer que eso es bueno, que si te cela es porque te ama, que si tú obedeces es porque también le amas.

Debería ser una historia de humor, pero es la realidad de muchas personas hoy en día. No pongas en riesgo tu libertad, tus emociones, tu salud física y mental. Si ves todo eso en tu pareja es porque se trata de alguien manipulador y tóxico. Aléjate.

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