Cuando vemos una situación así desde lejos, nos preguntamos cómo esa mujer puede amar a alguien que le hace daño, o cómo puede seguir pensando en él cuando tiene la certeza de que es malo. Juzgarla por ello no va a hacer nada bueno en ella, habría que estar en su posición y conocer todas las circunstancias que la llevaron a sentirse de esa forma hacia él para quizá comprenderla un poco, pues igual también influye su personalidad.

Lo cierto es que eso es algo que sucede a menudo, una buena mujer se enamora de la persona equivocada sin saberlo, y cuando se da cuenta de la realidad, aunque se aleje y entienda que le hizo mal, no será tan fácil sacarlo de su cabeza. ¿Por qué? Por la costumbre, el hábito adquirido, la premisa de una vida a su lado que tuvo que cambiar de repente. No es sencillo, pero déjame decirte que no es imposible, lo olvidas, dejas atrás a ese hombre y para ello tienen que ocurrir varias cosas.

Lo primero que debes hacer para dejar de pensar en un mal hombre es incluir en esos pensamientos a ti misma, lo que sabes que mereces, lo mucho que vales. A veces el recuerdo de alguien con quien pasaste momentos de felicidad te hace extrañarlo y pensarlo, y hasta tener la idea descabellada que de buscarlo es lo mejor para tu corazón, pero necesitas recordar el daño, las heridas, las palabras hirientes, el engaño. Mantén presente siempre que esa persona que te dio algunos días de sonrisas, te dio mucho más días de tristeza y confusión.

Necesitas aprender a quererte más a ti que a los demás. Cuando te amas lo suficiente se te hace más fácil romper una relación que pasa de ser saludable a molesta. Sin embargo, sé que igual es difícil parar de pensar en él porque vienen a tu cabeza ideas como “qué hubiese pasado si…”, y la forma más efectiva de conseguir distraerte es enfocarte en ti, en lo que quieres hacer con tu vida más allá de tener una pareja, en lo que te hace sentir mejor, en lo que te entretiene.

Hacer actividades que te gustan y que te mantienen activa y productiva te ayuda a conseguir con éxito dejar de pensar en alguien que no vale ese tiempo. Enfocarte en actividades kinestésicas, que te pongan en acción, que te hagan moverte. Aprender a hacer algo nuevo, ponerte en marcha con un proyecto que pausaste y que te encanta, aprender un nuevo idioma, visitar un museo que abra tu mente.

También puedes empezar a hacer cosas que normalmente no hacías y que pueden ayudarte, como escribir. Tal vez creas que se trate de algo cansado o que no vale la pena, pero dejar salir lo que sientes y plasmarlo en un papel o un documento digital es evidencia para ti misma de que estás sacando el dolor y la frustración que tienes dentro. Necesitas liberarte de la pena para dejar de pensarlo y esas letras podrían incluso ayudar a alguien más a sentirse mejor.

Comparte cómo te sientes, no te guardes esas cosas que duelen para ti misma porque eventualmente pueden crecer y explotar en tu interior consiguiendo un total caos. Basta de tratarte mal a ti misma, basta de sentir vergüenza, o de creer que “darás lástima”, solo tienes que ver bien con quién hablar, alguien que en verdad se preocupe por ti, que te escuche y no te juzgue.

Aplica algunas de estas cosas y empezarás a ver un cambio radical en tu vida. No solo dejarás de pensarlo, empezarás a verte a ti misma de una forma diferente, con más amor y más respeto.

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