Si has decidido abrir tu corazón a una mujer buena, de esas que resguardan sus sentimientos y aman con toda su alma, mostrándose vulnerables y confiando ciegamente, oh, créeme, amarás por toda la vida. Esa chica será tu norte y tu centro, quien te dirija y quien te haga sentir sobre un terreno firme. Ella será la razón más grande de tu sonrisa y la razón más sincera de tu felicidad.

Cuando amas a una mujer buena amas para toda la vida, siempre tendrás su apoyo incondicional, su constancia y su admiración. Te ve como un luchador, alguien que no se rinde, que lucha por lo que quiere y valora, alguien que aún después de haberla conquistado y haberse ganado su corazón, cada día sigues esforzándote en darle razones para quedarse a tu lado. Si la amas a ella, a esa mujer buena, sensible, compasiva, y al mismo tiempo guerrera y trabajadora, te aseguro que lo menos que te faltará será amor.

No tendrás dudas nunca, sentirás que estás en la posición correcta dirigiéndote a la dirección adecuada. Una mujer buena te inspira, te motiva a ser siempre más y mejor, sabe cómo sacarte de un mal día para que brilles de nuevo con una sonrisa. Sabe qué palabras usar para dejarte embobado por ella, sabe qué hacer para complacerte y dejarte atontado. Y lo mejor de esta chica buena es que es honesta y siempre genuina. Si algo no le gusta de ti, te enteras y te corresponde arreglarlo, si algo la incomoda, te da chance a que le ofrezcas seguridad.

Ella no se rinde ante la primera dificultad como pareja, para nada, ella lucha a tu lado, te toma de la mano con fuerza y te guía de ser necesario. Ella quiere tanto como tú que su relación sea sana, que inspire confianza y haga sentir bien a ambos. Así que, ella es tu pase seguro a una vida más feliz, llena de amor, de aventuras y diversión. Amar a una mujer buena es amar por el resto de tu vida sin temor, sin arrepentimientos ni mentiras.

Ella es un puente para ti, de un lado están tus proyectos personales, con lo que te apoya sin dejar de ser la conexión a todos sus proyectos como pareja. Y tú también te conviertes en un puente, la apoyas en lo suyo mientras ambos construyen todos sus planes futuros. Cuando amas a una mujer buena, te la pasas emocionado, cada idea nueva es como cuando niño recibías un juguete nuevo. Las expectativas te ponen alerta y ambos se sienten extasiados de iniciar una vida juntos.

No tengas dudas, esa mujer que te escucha, que te aconseja, que te abraza y no dice nada cuando solo quieres compañía, que te toma la mano con fuerza para que sepas que está a tu lado, que te consiente, que te ayuda, que te aporta de forma positiva, es la compañera ideal. Y si la amas, tendrás mucho amor el resto de tu vida. Solo te digo que debes alimentar ese amor, jamás lo des por sentado.

El amor es un trabajo de 24 horas, no renuncies a él. Ámala y ella siempre te amará de vuelta.

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