Cuando una mujer está plenamente enamorada lo entrega todo, no se reserva ni un poco el afecto y la preocupación por ti. No le importa el mundo y quiere que tú te sientas feliz a su lado. No hay nada más satisfactorio para ella que verte feliz; a veces, hasta se olvida de sus propios deseos y necesidades para ocuparse únicamente de las tuyas. Ella es una mujer asombrosa, especial y muy difícil de encontrar.

Así que si cometes el enorme error de perderla, de darle razones para que se vaya de tu lado, no vuelvas después con lágrimas de cocodrilo para recuperarla. Si no la valoras, desde ya debes saber que tiene un límite, y una vez que se dé cuenta que no está siendo tratada como quiere y espera se aleja. Y te va dolor porque como ella pocas conocerás y que estén dispuestas a amarte a ti menos.

Cuando alguien te entrega su corazón, su amor, su vida, tienes que valorarla y si no tienes los mismos sentimientos, entonces al menos sé honesto. Cuando pierdes el amor de tu mujer terminas arrepintiendo de muchas cosas que después jamás olvidarás. Para empezar, te arrepientes de haberla dado por sentado, de haber creído que enamorarla era suficiente para que se quedara postrada a tu lado sin recibir nada a cambio.

Te arrepentirás de no haberla escuchado, de haber ignorado sus peticiones y haber sido indiferente respecto a sus sentimientos y emociones. Cada día te transmite de una forma u otra cómo se siente, escúchala, o terminarás arrepentido. También sentirás no haber compartido más tiempo con ella, no haber estado presente cuando te necesitaba, en sus tristezas y alegrías, porque es que no la creías importante. Pero cuando amas a alguien debes darle su atención, no tu libertad, pero sí demostrarle amor y respeto.

Te arrepentirás de haber ignorado sus necesidades, siempre crees que tú eres el único importante en la relación, pues qué equivocado estás. Las relaciones románticas son una calle de doble sentido, ella te da, pero también espera recibir, sino ya no tiene sentido continuar. El amor triunfa si ambos se sienten amados, no si tú eres feliz y ella se la pasa triste. No seas ignorante.

Te arrepentirás de haber creído que un engaño no la apartaría de ti, que mentirle no le haría tomar la decisión de dejarte. Ella es consciente del amor que te tiene, pero también se ama a sí misma y tiene límites. Puede perdonarte, una, dos y hasta tres veces, pero cuando llega ese punto en que dice ya no más, pues ya no será más.

Sentirás aún más haberla visto como una propiedad y no como una persona igual a ti. Cuando inicias una relación debes estar dispuesto a dar, a esforzarte en hacer que el amor se desarrolle, evolucione, crezca y se consolide. No te puedes estancar creyendo que es su deber amarte porque es “tuya”. Nadie es de nadie, puedes tener su amor, pero si te descuidas también lo pierdes.

Te arrepentirás de las palabras hirientes que alguna vez usaste, te sentirás como un mismo idiota, y bien que lo eres si alguna vez usaste palabras insultantes hacia ella. Y sobre todo te dolerá en el alma haberla roto, haber hecho que su autoestima se desplomara, haberla hecho sentir que no valía nada y que no era suficiente para ti porque cuando la vuelvas a ver estará fortalecida, alegre, más segura de sí misma y ya te habrá olvidado por completo.

No eres su dueño, ella no es tu sirvienta, el amor debe venir de ambos, o no hay nada.

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