Desde que comenzamos la relación, siempre me quisiste solo para ti. En un principio todo parecía ser muy bonito, pero con el tiempo, miles de promesas fueron rotas y día a día me sumergías más y más en la mentira y la humillación.

Con tus malas palabras y desprecios, me hiciste creer que no era nadie, y que sola, nunca podría ir a ninguna parte. Sola sin ti no sería nadie.

La vida que me diste fue tan oscura, que para mí los días eran como torturas y nunca podía tener una sonrisa en mis labios.

Recuerdo que no querías que nadie me mirara y que ni tus amigos supieran de mi. Era totalmente una marioneta para ti, hacías lo que se te antojaba conmigo y en ningún momento podía sentir cariños o amor de tu parte. Solo un apego y un control que me dejaba sin aire y que por supuesto, me hacía llorar todo lo que nunca había llorado.

Recuerdo que no permitías que nadie viera mi embarazo y recuerdo el dolor que me creaban esas vendas que me obligabas a poner en mi cuerpo, para así disimular mi estado.

vendas

Eran días que no deseo a nadie. Por tu culpa casi pierdo a mi hijo en el periodo de gestación y los días que tuve que pasar sola en el hospital fueron de los peores de mi vida. No dejabas que nadie entrara a verme, seguro por vergüenza. Para que no supieran el motivo real, por el cual estaba ingresada. Tus presiones casi nos quitan el respirar a tu hijo y a mí…

Con el tiempo, me he dado cuenta de que no tendría que haber permitido nada de eso y por eso hoy, ya lejos de ti, te mando esta carta para que sepas, que nosotros ahora somos felices sin ti y sin tu ser de por medio. Tu hijo crece cada día más y cuando me pregunta por ti, por supuesto le explico que clase de personas es su padre y me abraza para darme su consuelo. Pobrecito es tan bueno conmigo.

Sé que fue gracias a él que tuve el coraje de apartarme de ti… No podía permitir que él pasara lo mismo que yo.

Sé que nunca me amaste y que esa relación no era amor, sino posesión de tu parte y ahora siento paz dentro de mí, gracias a que tomé la gran decisión de apartarte de nuestras vidas.

Me quedo con lo aprendido y espero de corazón que hayas tomado la decisión de ayudarte a ti mismo y cambiar tus formas.

Espero de corazón, que no vuelvas hacer esto nunca más a ninguna mujer.

Luz…

Historia de una seguidora.

Edición y publicación: Albert Espinola Todas las imágenes de We Heart It