Un hombre puede perder la cabeza por una mujer cuando estaba muy seguro de lo que tenía y recibe la sorpresa de que no era nada de lo que pensaba. Un hombre enamorado y muy ilusionado por el amor de una mujer puede descontrolarse si se le arrebata con rotundidad esa emoción que tenía hacia ella.

Cuando un hombre está muy confiado y seguro de la mujer que ama, no quiere despegarse de ella. Si ya eligió se aferra a su decisión, pero si ella no lo quiere o dejó de amarlo por cualquier motivo, puede entrar como en un estado de shock en el que solo hay confusión y que además, lo puede hacer actuar de forma impulsiva y hasta agresiva.

Lo que un hombre experimenta cuando pierde la cabeza por una mujer podría decirse que es:

Primero, dudas

No entiende el motivo de una separación o de una negativa de parte de ella aunque se lo explique varias veces. Las dudas están basadas en la negación de lo ocurrido por lo que una aclaración solo empeora sus sentimientos. Las dudas pasan a una negación total, no cree que sea real y se rehúsa a la pérdida de ese amor, esto puede convertirse en llamadas constantes, mensajes de texto incómodos. Visitas inesperadas y discusiones tóxicas.

Frustración y conmoción

Al ver que no hay posibilidad de un arreglo se empieza a sentir frustrado por no poder lograr que ella quiera estar con él de nuevo. Se siente aislado y no puede dejar de pensar en lo que debe hacer para conquistarla y que funcione. Sufre hasta una conmoción que lo hace estar empecinado en una única cosa, recuperarla. Esos sentimientos de frustración lo agobian y cuanto más tiempo pasa, más débil y expuesto se muestra. Hasta podría desarrollar una actitud obsesiva hacia a ella.

La negación le hace creer que no ha perdido la batalla aunque con cada movimiento que ejecuta lo que hace es empeorar su situación con ella. Cuando un hombre pierde la cabeza por una mujer, la situación puede convertirse en una auténtica pesadilla. Puede implementar la manipulación y la amenaza con el objetivo de que ella vuelva con él.

Ira

El fracaso lo lleva a la ira, la actitud posesiva se torna agresiva. De no buscar una forma de sanar sus heridas, podría provocar algún desastre. El hombre que es maduro y muy seguro de sí mismo sufre por la perdida, pero no llega a perder la cabeza por ella. Sin embargo, cuando se está tan profundamente conectado sí puede ocurrir esto. Él ya ha perdido la cabeza y cada decisión que toma no está bien pensada, se deja llevar por sus impulsos y eso está mal.

Desesperación

En medio de la confusión y la falta de resultados positivos para él, se sentirá atrapado y desesperado. Es cuando empieza a alejarse a pesar de la ira, del dolor, de la frustración y el enojo. La desesperación al dar todo por perdido. La situación puede llegar a extremos, y él, si no toma medidas por su propia seguridad, terminará arruinando su vida y la de otras personas.

Un hombre que pierde la cabeza por una mujer sufre, y no se queda con el sufrimiento, él actúa y es cuando llegan las consecuencias.

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