No es común que un hombre reciba esa lección porque en la mayoría de casos, los hombres no comprometidos a una relación están cerrados por completo a entender el significado del amor. Pero cuando sucede, la revelación que se les presenta puede destruirlos emocionalmente. Una mujer en su bondad y enorme paciencia le da una lección al hombre que la rompió y cuando lo hace va cargada de mucha emoción y realidad.

Una mujer normalmente puede perdonar una, dos, tres y hasta más veces, dándole una nueva oportunidad a su pareja de despertar verdadero amor y respeto hacia ella. Pero ella tiene un límite, llega un punto en que ya no puede más y debe despertar para pensar en su propio bienestar. Ella se mira a sí misma y ve a una persona quebrada que necesita rescatarse. Ese hombre ya no le aporta seguridad y ella debe recuperar todas las fuerzas para levantarse y salir de esa relación mediocre.

Y una vez que ella sale de allí y recupera su confianza, le va a demostrar a ese hombre su error, su falta de compromiso y todo lo que perdió por haber dado por sentado el amor que ella le tenía. Y cuando él se dé cuenta que perdió  a una mujer valiosísima de las que es muy difícil encontrar sufrirá las consecuencias del amor. Entre tanto dolor, decepción e indignación por no poder hacer nada para enmendar las cosas, él aprenderá una muy importante lección para una próxima relación amorosa.

Cuando una mujer le da una lección de amor a un hombre este sufre mucho, y aunque se lo guarde para sí mismo es algo que le toma mucho tiempo superar. Aprende la lección, pero el sentimiento de arrepentimiento lo carcome por mucho. Un hombre puede perderlo todo al dar por sentado el amor de una mujer, cree estar muy seguro de lo que tiene y se olvida de alimentar la relación. Y cuando ella finalmente se cansa de esperar y acepta el hecho de que no es amada lo suficiente, toma sus pertenencias y su corazón roto y se aleja.

Le duele hacerlo porque siente un amor profundo, pero se da cuenta que no le hace ningún bien estar con alguien que no la valora. Ella sufre por esa decisión que toma, a ella le duele haber perdido el respeto que te tenía al reflexionar sobre su afecto. Sin embargo, una vez que ella decide irse no hay marcha atrás, no valen los lamentos ni los arrepentimientos de parte de él, y mucho menos las promesas falsas.

Ella resiste todo lo que puede, pero en el instante que dice “no más”, no hay marcha atrás. No hay nada que la haga cambiar de opinión, ya resistió todo lo que podía resistir y sabe que con ese hombre ya nada es posible. Su decisión es determinante y va ocasionar, ya sea a corto o largo plazo, una tormenta en la vida de él.

Le tocará aprender esa importante lección le guste o no, y si no lo hace, entonces seguirá siendo el idiota inmaduro que era con la mente vacía y el corazón lleno de arena.

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