Son muchas las personas que tienen un sentimiento de soledad, a pesar de estar en compañía. Esa soledad que les invade y se dan cuenta de que casi nadie les pregunta si están bien o si necesitan alguna cosa.

Son personas que la mayoría del tiempo se están preocupando por los demás y ayudando en lo que sea necesario. Las verás demasiado fuertes, con mucha energía y positivismo, pero nadie no se da cuenta de que esas personas también sufren y tienen problemas. Y lo que pasa es que dichas persona no cuenta nada para no preocupar a los demás.

Saben disimular muy bien sus angustias con su manera de ser tan agradable y van pasando los días sin que nadie lo note. Eso les va destrozando poco a poco, los va desgastando y su buen espíritu se apaga.

Esas personas también son humanas que necesitan del apoyo de los demás.

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Los días se vuelven más complicados y dejan de ser la persona que eran antes, por lo general empiezan a no ser tan sociables, ya no asisten a las fiestas, ni a las reuniones. Lo peor de todo es que los “que dicen llamarse amigos” se dan cuenta de su ausencia, pero no son capaces de sacar un rato para preguntarles si todo va bien.

Los demás dejan que la vida corra y no se preocupan si su amigo está pasando por un mal momento o si necesita de su ayuda. Y es muy desolador ver como esas personas que han ayudado tanto son olvidadas sin más.

Ellas se cuestionan y creen que algo no hicieron bien, ya que no reciben consuelo de nadie en los momentos difíciles, la vida les está apretando, pero se ve bien claro que eso no es motivo de preocupación para nadie.

Esto pasa porque los demás están convencidos de que son personas fuertes y que pueden con todo, piensan que solo quieren unos días para ellos mismos y que pronto volverán a ser los mismos de antes. Pero muchas veces no es así.

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Estas personas se sienten muy perdidas y con dolor en su corazón al ver la reacción de los demás, se dan cuenta de que existen muy pocos amigos verdaderos; porque por más luchador y valiente que sea una persona, también pasa por momentos duros y es allí en donde se necesita de una mano amiga.

Así que por favor, si tienes un amigo fuerte, el que siempre está metido en todos los fregados, el que siempre te contesta con un sí o que sin dudarlo ayuda a los demás y te das cuenta de que de un día para otro está cambiado, no lo dejes solo.

De seguro que está sufriendo por algún motivo, no tes despreocupes y no mires para otro lado como si nada estuviera pasando. Todos somos débiles en algunos momentos y la vida nos puede jugar una mala pasada, así que ayuda a cualquier amigo que se ausente, por más fuerte que te parezca que sea.

Unas palabras de aliento, un mensaje, una llamada, una quedada puede ayudar mucho más de lo que parece. La mente de una persona nos puede sorprender y no querrás arrepentirte de perder a un buen amigo.

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