La vida es impredecible, te puede dar sorpresas tan agradables como desagradables, y la forma en que reaccionas a esas sorpresas tiene mucho que ver con qué tan feliz es tu vida. Abordar un problema puede ser complicado, puede sacarte de tu zona de confort y exponerte a situaciones desagradables que no esperaste que pasaran. Pero cada experiencia es un nuevo aprendizaje.

Sin embargo, si insistes en darle importancia a las cosas que no puedes controlar o en las que no puedes interferir, podrías hasta enfermarte por el estrés y la impotencia de no lograr lo que deseas. Por lo tanto, aprende las lecciones y aprende a restarle importancia a esas cosas que no puedes manejar, más bien enfócate en ti misma, en tu crecimiento personal y tu felicidad. En crecer en la vida, en aventurarte y tomar cada decisión basada en tu bienestar.

Empieza con esto: deja de preocuparte por lo que los demás piensen de ti. Nunca podrás agradar a todo el mundo, por más que te esfuerces siempre habrá alguien que tenga algo malo que decir de ti, ya sea por desconocimiento o por envidia. No insistas en complacer a todos, no es tu trabajo, y no lo puedes controlar. No te frustres y más bien enfócate en complacerte a ti misma que es lo que importa.

Además, no tienes que estar bien todo el tiempo. Todo ser humano tiene límites, y si estás demasiado cansada, está bien que te sientas así. Necesitas repararte, descansar, recuperar fuerzas, hacer algo que te guste y recuperar las energías. Tú no tienes que estar bien todo el tiempo, está bien sentirte triste, enojada, confundida, pensativa, indecisa. No eres un robot, eres una persona.

El cuerpo perfecto es una mentira, no te aferres a fantasías absurdas, puedes verte muy bien sin tener que obsesionarte con lucir perfecta. Ya no le des importancia a ello, lo que debes hacer es enfocarte en lo que te apasiona, hacer las cosas a tu ritmo y lucir de la forma que te haga sentir bien y no de la forma en la que los demás digan que está bien.

Por favor, no te aferres al pasado, eso ya quedó atrás, no sufras por cosas que pasaron hace mucho y pon tu atención en el ahora, en lo que tienes, en lo que has logrado. Del pasado quédate con las lecciones de vida y todos los aprendizajes y conocimientos, pero deshazte del dolor y las decepciones.

Olvídate de la hipocresía y los chismes, no te pongas a escuchar lo que los demás riegan sobre ti, a la gente ociosa le encanta pasar su tiempo tergiversando todo tipo de cosas. No puedes darles importancia, ellos viven en una realidad alterna para entretenerse, eso no te compete, siéntete segura de quién eres y demuéstralo con esa seguridad en tus expresiones y tu actitud.

No te estanques en las fallas que has tenido, más bien aprécialas porque si no fallas, no te enteras de cómo deben hacerse las cosas de forma correcta. Y, ¡oye! No tienes que ser una reina de las redes sociales. Tómate ese tema con mucha calma, las redes sociales están para compartir e interactuar, y claro que puedes ser alguien influyente, pero no tienes qué. Si te aferras a ello como si se tratara de una misión de vida, te estarás perdiendo de las cosas que de verdad importan.

Adicional a todas estas cosas que debes dejar de lado y no darles importancia, te anexo el hecho de que no debes quejarte por lo que no tienes o por lo que no has logrado. Si no puedes ser feliz con tu realidad, nada de lo que obtengas después te hará feliz de verdad. Aprende a ser feliz ahora y las cosas empezarán a darse mejor.

No pierdas tu tiempo con absurdas venganzas, no quiebres tu corazón y desgastes tu alma con ello. Aprende a perdonar, a dejar ir y enfocarte en ti misma. Y sobre todo, deja de pensar que no eres suficiente, no le des importancia a algo como eso, eleva tu autoestima, tú eres maravillosa y siempre serás suficiente.

No permitas que el tiempo se te agote sin haberte enfocado en ti misma, en tu bienestar y tu felicidad.

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