Ambos personajes son desagradables y tienden a dañar, no podrías asegurar cuál provoca más daño, o cuál de los dos es más tóxico, pero algo es seguro, tanto un psicópata como un depredador emocional tienen un objetivo, conseguir víctimas de quien alimentarse de diferentes formas.

Ambos tienen la necesidad de pararse encima de otros para sentir que tienen una especie de poder y aprovecharse de ellos al máximo para satisfacer sus deseos más oscuros y profundos.

El psicópata siempre ha vivido en el infortunio, por lo que nunca ha tenido emociones. Su vida ha sido un camino de tortura desde el principio, ya sea de forma física o emocional. La cadencia de afecto o de una figura paterna especial puede afectar, sin embargo, su origen puede tener muchas otras razones además de una afección natural.

El psicópata nace de un ambiente hostil como también puede haberse desarrollado su hostilidad poco a poco con el tiempo. En cambio, el depredador emocional sí ha nacido con emociones, pero hay algún momento de desconexión en su infancia por situaciones no resueltas. De igual forma puede deberse a su propia educación, la ausencia de un padre o la presencia tóxica de alguno de ellos. El caso es que esa incidencia breve en su vida y dificultad para haberle dado un término en ese momento hace que se inhiba y que de esa forma acumule resentimiento e ira.

El depredador emocional termina desarrollando envidia de esas personas que tienen lo que él no puede mostrar, empatía, bondad, seguridad emocional, un espíritu elevado. Así que las víctimas que este elige se basan en ello, no busca a los débiles sino a los que están llenos de lo que él no posee. Mientras que el psicópata busca extrema debilidad para utilizar a la persona a su completo antojo.

La forma de actuar del psicópata sin arrepentimientos y sin compasión se basa en absoluta maldad, en absoluto deseo de dañar y recibir beneficio, mientras que las acciones del depredador emocional están sujetas a sus emociones, a su necesidad de llenar un vacío, de alimentar su arrogancia y sentir que tiene el poder que en algún momento de su vida no tuvo. Busca a esas personas para quitarles eso que él tanto quiere, para privarlos de tenerlo y rebajarlos a su misma posición, para demostrarse a sí mismo que no lo necesita.

El psicópata no tiene sentimientos, pero el depredador emocional sí. El psicópata busca satisfacer sus necesidades naturales como si se tratara de un instinto animal, mientras que el depredador busca satisfacer su necesidad de atención, su falta de afecto y al mismo tiempo alimentar su enorme ego.

El psicópata actúa más por naturaleza, porque esa es su esencia, el quebrar personas que pueda manipular, sin sentimientos, sin deseos propios, sin temor a la pérdida. En cambio el depredador emocional es más metódico y estratégico, se toma su tiempo para buscar a la víctima perfecta que le pueda dar lo que él desea específicamente.

Ambos son en extremo dañinos, ambos son unos narcisistas innatos, la arrogancia los identifica y la falsedad es siempre su carta de entrada para engañar y pescar a sus víctimas.

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