A los empáticos se les conoce como los sanadores del mundo porque tienen no solo la empatía para conectar con otros sobre sus sentimientos y emociones, sino porque tienen la paciencia para lidiar con ellas. Pero, ¿qué tan soportable es esto para un ser humano? Una persona que abre fácilmente su corazón para abrazar a alguien más es un ser protector, hasta podrías decir que se trata de un ángel guardián en tu vida. Sus palabras y sus brazos son un refugio.

Entienden al otro a la perfección, no lo juzgan, son excelentes escuchando y poniéndose en los zapatos de los demás. Siempre están disponibles para atenderte cuando sientes que las fuerzas te fallan, esas personas son un apoyo. Pero el detalle más importante de estas almas de corazón abierto, caritativo y empático es que sienten las emociones de los demás como si fueran suyas.

Por lo que también puedes asegurar que un empático lleva el peso del mundo sobre sus hombros. Se trata de un don especial y muy raro que no siempre es bueno, para algunos puede ser una completa maldición. Un empático tiene un sentido adicional, el de percibir las energías positivas y negativas en las personas, y esas vibras oscuras que alguien más concentra de sí misma lo afectan, él lo siente todo dentro también y las experimenta como si se hubiesen originado en su interior.

Esa habilidad de absorberlo todo consigue hacer que otros se sientan a gusto a su alrededor, pero el resultado es que los que más se acercan son las personas heridas, las que les han roto el corazón, las deprimidas, ansiosas, las que tienen ira en su corazón, cualquiera que necesita de un abrazo y palabras de aliento. La persona empática emite una luz que los demás quieren sentir.

¿Y cuál es el lado oscuro de todo esto? Pues que esas emociones que absorben son tan fuertes en ocasiones que no las pueden controlar. Pueden más que ellos mismos y su interior se vuelve una niebla oscura y abrumadora. A veces es muy doloroso para el empático ayudar a alguien tan herido o tan dañado, aunque tenga la mejor intención del mundo también consigue destruirse a sí mismo por esa cercanía.

Se llena de estrés, agotamiento emocional y hasta desarrolla problemas de salud con síntomas recurrentes como dolores de cabeza, problemas estomacales, tensión muscular y más. Se dice que ese es el lado oscuro porque por más que un empático intente protegerse, le resulta casi imposible no absorber esas energías no deseadas. Un empático es un ser especial, pero no es lo suficientemente poderoso para cuidarse a sí mismo de esa vibra negativa.

Ellos no tienen filtro, dejan que todo entre, que todo fluya sin importar sus colores y su nivel de toxicidad. Por ello, muchas veces ves a un empático confundido, con la mirada perdida, asustado y muy cansado. Así es como pierden el sentido de sí mismos.

La única forma en que esta persona generosa, abierta y empática pueda luchar contra toda esa negatividad es aprendiendo a distinguir sus propias emociones de las de los demás. Tienen que aprender a controlar su coraje y sus ajustes emocionales para imponerse límites y construir muros de protección.

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