El tiempo decide a quién conoces en la vida, tu corazón decide a quién quieres en tu vida y tu madurez emocional decide quién se queda en tu vida. A tu vida llegarán muchas personas, ni siquiera las podrás contar, ni siquiera podrás recordarlas a todas, pero cada una de ellas llega con un propósito. Algunas con objetivos más grandes que otros. Hay quienes son pasajeras, pero pueden dejarte lecciones de vida muy importantes.

Y habrá quienes se queden para siempre, para bien o para mal, pero solo porque tú lo decides. Cada persona con la que compartes en tu vida, está allí porque tú así lo quieres. Cada una de esas personas te enseñará una lección que te brindará experiencia, te ayudarán a crecer y madurar emocionalmente. Muchas de esas lecciones te romperán el corazón, te harán sentir dolor y botar lágrimas de sufrimiento, pero entiende que es de los momentos duros que aprendemos a valorar más los momentos felices.

Aprendemos a enfrentar mejor las batallas, a superar más fácil y rápido las heridas. Aprendemos a conocernos, a entender lo que de verdad nos llena y nos hace felices. Comprendemos mejor nuestros límites y lo que estamos dispuestos a tolerar. Las personas nos dejan esas lecciones y con ellas entendemos lo mucho que valemos, lo mucho que merecemos y lo importante que es amarnos antes que a nadie más.

Empezamos la vida creyendo que son las demás personas las que nos harán felices y vamos en una búsqueda desenfrenada por el amor y la amistad verdadera sin saber que para poder regocijarnos en las relaciones que formemos, primero tenemos que aprender a ser felices con nosotros mismos.

El amor propio es esencial para la formación espiritual y emocional de cualquiera. Es el amor propio la base para un estado emocional saludable.

Si no te respetas, si no te valoras a ti misma, jamás entenderás si alguien más lo hace o no. Mientras tú reconozcas tu valor siempre estarás protegida porque eres tú quien decide qué personas se quedan en tu vida.

El tiempo se encarga de encontrarte con todo tipo de personas, y sabrás quiénes te aportan positivamente y quienes solo quieren aprovecharse de ti. Aprenderás de cada una de ellas y con el tiempo tomarás decisiones más sabias sobre quién se queda y quién se va de tu vida.

Así que sí, el tiempo hace lo suyo para ponerte a prueba, para crecer y aprender; tu corazón dictamina quiénes quieres que se queden a tu lado, para bien o para mal, y la lección que te deje cada una de esas personas junto con su enseñanza se encargarán de mostrarte quiénes de ellas deben permanecer en tu vida.

Por lo tanto, deja que el tiempo haga lo suyo, abre tu corazón hacia las personas, conócelas, experimenta, aprende de ellas y luego permite que tu juicio basado en esa experiencia te indique a quiénes dejar a tu lado.

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