Ella podrá amar a otro hombre, y sin pausa, yo iré hacia el olvido y el recuerdo.


Ella podrá amar a otro hombre, y sin pausa, yo iré hacia el olvido y el recuerdo. Tal vez en ocasiones, alguien mencionará mi nombre, pero ella hará como si no lo hubiera oído, dejando su vista fija hacia a otro lugar.

El tiempo pasará y el amor se quedará guardado en algún rincón profundo de su corazón, guardado bajo las llaves de los recuerdos y enmudecido por el silencio que su presente le obliga a callar en su alma.

Es normal y sano que el tiempo pase y que lo que antes fue un abrazo cálido de amor, termine convirtiéndose en unos brazos vacíos sin tacto ni piel.

Por más que no se desee, la vida sigue y de la misma forma que el amor y las personas envejecen, cada primavera vuelven los jilgueros desde muy lejos para crear nuevas familias y nuevos nidos de amor.

Ella podrá amar a otro hombre y será maravilloso, pero tal vez no podrá olvidar del todo mi último beso, porque siempre sonará esa melodía que removerá sus recuerdos y que latirá fuerte su corazón.

Habrá un día, que un aroma del pasado o una palabra en concreto o incluso un cordón mal anudado, hará que piense nuevamente en mí. Da igual si pasa mucho tiempo, podrán ser días, meses o años, que ese nudo de unión antiguo, volverá a deshacerse y de alguna forma sin querer, volverá a sentir mi amor presionando las paredes de su corazón.

Ella podrá amar a otro hombre y de la misma forma que el mar cada día arrastra nuevas olas, el olor de la sal siempre será el mismo y mi esencia siempre quedará impregnada en sus sonrisas y lágrimas de olvido recordado y de besos primeros.

Un día, el menos esperado, ella sin querer mencionará mi nombre junto a su nuevo amor, porque el amor, por ser como una herida, después de muchos años el dolor habrá pasado, pero la huella de su cicatriz seguirá presente, y aunque no se desee ver su rastro, ella seguirá en su alma. En en ese momento, él le preguntara de quién hablas y ella con una lágrima en su mejilla, lo mirará sin palabra alguna y se dará cuenta, de que no lo podrá amar jamás, como una vez me amo a mí.

Autoría, Edición y publicación: Albert Espinola – Imagen: Maudfernhout