Ella sonríe porque no quiere que le tengan lástima, no quiere que todos sepan por lo que pasa. No quiere lastimarte mostrándote lo difícil que le resulta la vida a veces. Aunque tal vez debería hacerlo, solo que tiene miedo, teme dejar salir sus sentimientos y que la juzgues, que creas que es débil, teme decirte por lo que pasa y que le reproches. Tiene miedo del mundo y se crea un mundo para sí misma en el que llora y se desahoga sola. Su sonrisa no siempre es real, y lo puedes saber porque sus ojos gritan “estoy cansada”.

Una mujer fuerte no siempre puede con todo lo que lleva en sus hombros, ella se mantiene dura porque no le queda opción, porque sabe que otras personas dependen de ella y simplemente no puede renunciar. Ella sonríe, ella te hace ver que todo está bien, pero eso no significa que la carga que lleva encima no sea pasada. Puede con ello, a veces le quiebra la columna, a veces no puede y quiere renunciar. Pero no lo hace.

Ella ha pasado por mucho dolor y ha aprendido a superarlo, ella no quiere depender de quien le pueda romper el corazón como le hicieron antes. Ella ahora se resguarda y se mantiene fuerte para sí misma y para los suyos. Pero se agota, siente que no resiste, que tiene que parar y no lo va a permitir, así que sonríe y sigue adelante. Pero una vez que está sola en casa o en el baño, ella se echa a llorar.

Gimotea todo lo que puede y deja salir la frustración y el cansancio que la llena. Es cuando está sola que siente que puede quebrarse porque es algo que solo se puede permitir frente a sí misma. Ve cómo la vida es cuesta arriba y llora por cada tropiezo, por cada mal trato de otras personas, por cada desilusión.

A veces las personas con sus palabras la hieren, pero no se queja ni forma un escándalo, ella sonríe y le hace ver a quienes quieren pisotearla que ella es una guerrera. Eso los intimida y los frustra, pero no saben que en realidad sí le duele todo lo que hacen, solo que no les da el gusto de demostrárselos. Ella sufre por todo lo que sucede en su vida, pero no lo muestra. Ella aprendió a guardarse el dolor, a mantenerse fuerte frente a circunstancias difíciles, a no dejarse caer ni empujar por nadie.

Ah, pero cuando no la ves, ella se desahoga, ella llora, ella deja salir el sufrimiento como una especie de tratamiento al final del día. Así es como se restaura y vuelve a empezar. No la juzgues por ser dura consigo misma, por obligarse a ser más fuerte que nunca, ella tiene miedo, vive con miedo, y lo que la puede ayudar a alejar ese miedo y evitar las lágrimas es la confianza y la seguridad que le puedas brindar.

Pero no es fácil, ella ya ha salido herida muchas veces y no lo va a permitir ni una vez más. Por lo que abrir su corazón a nuevas personas no es cosa fácil. Si de verdad la aprecias, necesitas ser paciente. Amarla por lo que es, abrazar sus heridas y hacerla sentir segura porque ella sonríe, pero cuando no la ves, llora.

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