En realidad no odias a tu pareja, sino que odias todo aquello que genera malestar en ti mismo, por la falta de no querer ser consecuente contigo, y la verdad que te creas, y por el despecho de ese mismo dolor focalizado a otra persona.

Das por hecho que el dolor (odio) que sientes, es por culpa de la persona que convive a tu lado, y es verdad que dicha persona te puede generar inconformidad, por la forma que puede adoptar al comportarse. Pero en realidad tú eres quien acepta lo que vive, y eres tú quien aceptando lo que vives te generas ese odio, porque de algún modo no te haces responsable de tu verdad; das por hecho que es lo que te toca vivir y cargas la responsabilidad a los demás sin hacerte consciente y responsable de que en realidad eres tú quien debe tomar siempre las riendas de tu vivir. Y no esperar a que nadie, pueda o deba hacer que tu sentir y vida sea de una modo u otro.

El odio lo genera la ayuda

Hablo de la ayuda, de algún modo, en su forma existencial, pero no en su significado en sí. Es decir, para que lo entiendas: Tú esperas siempre ser ayudado por dicha persona, siempre esperas de alguien más, y dicha ayuda, en los momentos que no te llega, la justificas como algo que te falta y que mereces, como algo que deben darte, quitándote la responsabilidad a ti mismo y no queriendo ver, que la ayuda, en realidad te la debes dar tú a ti mismo antes. Cuando tú consigues ponerte en acción y darte siempre la ayuda que necesitas, mirando hacia dentro y observado tu verdad, la ayuda ya no la buscas en alguien más, sino que ya reside en ti y ya la tienes glorificada en tu ser y alma.

De este modo no buscas la gloría en alguien que no debe dártela, sino que tú mismo, con tu preciosa ayuda interna, obtienes todo eso que necesitas. Y dejas de esperar, de sentirte el centro del mundo y empiezas a ver que tú eres el centro de ti mismo, no de los demás o del mundo que te rodea.

La falta de responsabilidad propia te genera odio, dicho odio lo responsabilizas a los demás, y es ahí cuando se generan tantos conflictos interpersonales.

Lo contrario al amor no es el odio, es el temor

Cuando el universo se creó, se crearon dos sentimientos junto a la expansión del mismo: El amor y el temor.

El amor es todo aquello que crea y experimenta para aprender, de una forma real, la verdad que puede existir, y el temor es todo aquello que destruye y conceptualiza una verdad poco absoluta, dando lugar así, a las ideas erróneas y a las verdades escuetas que un ser humano puede llegar a crear en su mente. De ahí es que se originan las guerras, los conflictos y los desacuerdos, del temor.

Cuando dices odiar a tu pareja, en realidad estás partiendo desde el temor, desde la destrucción que tus creencias generan a tu alrededor y dejas de lado el amor. El amor personal y el amor hacia el mundo que te rodea.

Odias porque no confías en el resultado del amor, no confías en que tú eres quien debe ser responsable de ti mismo, de tu bienestar y de tu vida presente. Vives lo que crees, y lo que te creas. Vives en guerra contigo mismo, porque jamás confías en el proceso, y menos en el resultado.

Dicha desconfianza te quita La Paz, te genera el apego y te lleva a tener relaciones destructivas y poco saludables.

Autoría: Albert Espinola © Todos los derechos reservados.

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