La infidelidad es un concepto abstracto, ya que está ligado a la subjetividad de cada uno. Mientras para una persona puede considerarse infidelidad el hecho de pensar en otra persona con deseo, otra puede creer que la infidelidad solo se da cuando hay un contacto físico.

Es decir, un encuentro sexual. Otros tipos de conducta que podrían definirse como infidelidad irían desde el filtreo, a hablar a través de un ordenador con alguien, o tomar un café con un compañero de oficina a escondidas, hasta a enamorarse de otra persona. Por tanto, en el término “infidelidad” existe un abanico lleno de posibilidades. Por eso es muy importante conocer el pacto que existe entre los dos miembros de una relación, ya que en función de ese pacto se valora si se han infringido o no las reglas del juego y si se han traspasado los límites de la fidelidad.

Dicho esto, podemos distinguir entonces entre dos grandes categorías de infidelidad: “la infidelidad sexual” y la “infidelidad emocional”. Mientras la primera implica deseo carnal, contacto físico e impulsividad absente de sentimientos, en la segunda hay una gran implicación emocional y una intencionalidad. A grandes rasgos, podríamos poner el ejemplo de “acostarse con alguien” versus “enamorarse de otro”.

Ahora detente un momento a  pensar. ¿Qué tipo de infidelidad piensas que te podría causar más daño? Si bien ambos tipos pueden llegar a causar gran dolor y desolación en la persona que la sufre, diferentes estudios han apuntado que tanto hombres como mujeres afirman que soportarían peor una infidelidad emocional que un desliz sexual por parte de su pareja. ¿Crees saber por qué? Te lo explico a continuación.

  • Hay una amenaza de abandono inminente:

En la infidelidad sexual la persona puede mostrarse muy arrepentida y seguir enamorada del otro. Después del error cometido es posible que se esfuerce y se implique todavía más en la relación. Hay un dolor que es necesario sanar, pero la pareja permanece unida si el engañado decide perdonar el desliz. Los dos miembros pueden darse apoyo mutuo para salir adelante, por eso hay ocasiones que la pareja sale fortalecida y se une más después de un episodio de infidelidad. Por lo contrario, cuando uno de los miembros se enamora de alguien, existe una amenaza de abandono inminente. Es incompatible mantener una relación cuando tu cabeza y tu corazón están al lado de otra persona. De forma que si un miembro de la pareja se enamora, en ese punto sabes que la relación en un momento u otro va a tocar fondo.

  • La sociedad acepta mejor la infidelidad emocional:

El impulso sexual no está justificado socialmente. Las personas somos seres racionales, que pensamos y podemos tener control sobre nuestros impulsos porque conocemos las consecuencias de los actos. Por ello, cuando alguien es infiel de forma carnal es peor juzgado por su entorno que cuando se enamora de alguien. El enamoramiento no es deliberado. Las personas que deciden romper una relación por haber encontrado el amor en otra persona, son consideradas por la sociedad como seres valientes, con coraje y capaces de tomar decisiones para su propio beneficio y felicidad.

  • El dolor no tiene sustento:

Una forma muy común de paliar el dolor es poder culpar al otro. Señalar a un culpable con el dedo hace que la persona se sienta más aliviada y menos responsable. El dolor tiene una base sólida en la que sujetar la rabia y la ira. Los sentimientos, sobretodos los negativos, siempre buscan un objetivo al que dirigirse. De ese modo, cuando la infidelidad ha sido emocional y existe una mayor justificación, el dolor es más difícil de sostenerse y su base es más profunda. No poder culpar al otro se hace más difícil que si pudiéramos descargar nuestra rabia contra alguien. Por ello, en estos casos es frecuente que el odio se dirija hacia la persona de la que se ha enamorado nuestra pareja.

  • Se pone en peligro el amor propio:

Que alguien tenga un encuentro sexual fuera de la relación de pareja puede explicarse por muchos motivos. Al tener un componente de impulsividad dónde la persona se deja llevar ante una situación de deseo, no tiene porqué significar que su pareja no esté a la altura en la cama ni sea lo suficientemente bueno. Sencillamente, podría decirse que su cuerpo ha sufrido una carga.

No obstante, mucha gente tiende a auto-culparse cuando su pareja se acuesta con otra persona. Aun así, a ese tipo de infidelidad se le puede encontrar una solución. Por ejemplo, uno puede empeñarse más en las relaciones íntimas y complacer más a la pareja. Sin embargo, cuando la infidelidad es emocional, el amor propio se ve más dañado. No se puede hacer nada por ser la persona que no somos. Ni podemos pretender ser iguales que la persona de la que se ha enamorado nuestra pareja. De modo que tendemos a auto-culparnos y pensar que somos responsables de no haber sido capaces de conquistarla.

Por todos estos motivos, si como mujer te enamoras de otro hombre, ahora sabrás que estás causándole un dolor mucho más grande que si te acostaras con otro. Las heridas serán mucho más profundas y difíciles de curar. Producirás unos cambios casi irreversibles en tu relación de pareja. ¡Que te enamores de otro le hará mucho más daño que si te acuestas con otro!

Edición y publicación: Albert Espinola Todas las imágenes de We Heart It