El amor es la fuerza más poderosa del mundo, capaz de mover personas de una punta del mundo a otra, de hacerte hacer cosas que nunca habías imaginado que harías y de hacerte perder totalmente el control de tu racionalidad para soltar todas tus emociones.

A todos nos encanta sentir que somos invencibles y que nada ni nadie podrá hacernos daño si estamos al lado de esa persona, pero… ¿cómo sabemos cuando estamos realmente enamorados? y lo más importante ¿cómo sabemos si esa persona es la indicada para nosotras?

No existe una regla científica que nos indique certeramente si estamos enamorados o no, pero sí que existen variables que nos pueden sacar de dudas. Nuestro cuerpo padece una serie de cambios cuando nos enamoramos, nuestro cerebro empieza a producir hormonas que son las causantes de nuestra felicidad incesante, y al incrementar nuestra adrenalina, nuestra presión sanguínea también también aumenta. Aunque estos pueden ser cambios poco visibles para nosotros, si que nos damos cuenta que necesitamos pasar más y más tiempo al lado de esa persona, que deseas hacer cosas para que se enamore más o que perdemos totalmente el control sobre algunas cosas que nunca antes hubiéramos imaginado.

Pero, te das cuenta que estás con la persona indicada cuando realmente empiezas a entender ciertas cosas que nunca antes te habías ni planteado. Cuando te enamoras te das cuenta que no hay una fórmula secreta única para hacer que esa relación funcione, que necesitas regar ese amor a diario y que las cosas no son tan fáciles como las pintan en las películas. No tienes un manual para poder distinguir lo que está bien de lo que está mal, ni para saber cuál es el mejor camino a seguir. Únicamente importan las ganas que tengáis de trabajar en esa relación, y solo vosotros podéis saber cuál es la mejor opción.

Además, también empiezas a despojarte del miedo al compromiso. Cuando encuentras al hombre ideal para ti, no tienes miedo a nada. Vas por la vida a cientos de kilómetros por hora, y no tienes miedo de caerte, ni de hacerte daño. Crees que nada malo puede pasarte y te arriesgas al máximo. Seguro que muchas veces antes, con otras parejas, te había pasado eso de tener ganas de volver a tu vida anterior, pero ahora ya no temes imaginarte un futuro con esa persona.

Cuando te enamoras de verdad empiezas a controlar tus instintos, lo último que quieres es lastimar a la otra persona, por eso cuando estás completamente enfadada o triste, no abocas toda tu rabia encima de tu pareja, aprendes a controlarte y a decir las cosas con mucha más suavidad que antes. Al fin y al cabo, aprendes a que las cosas pueden decirse con respeto, sin necesidad de herir a nadie.

El amor es un aprendizaje constante, aunque aprendamos muchas cosas de él a lo largo de nuestra vida, nunca llegaremos a saberlo todo. Aún así, muchas de las cosas aprendidas nos hacen diferenciar las personas que deben permanecer en nuestra vida, de las que no. Si estás completamente enamorada, y tú también has pasado por estas situaciones, es que estás al lado del hombre indicado para ti.