Seguro has escuchado esa frase, “eres un mantenido”, una frase acusatoria a alguien que no es capaz de valerse por sí misma y tiene que depender económicamente de alguien más. ¿Qué tan hiriente son esas palabras? ¿Depende de quién lo reciba? ¿Crees que es agradable que otras personas te vean de esa forma cuando dependes completamente de una pareja? Las relaciones funcionan en base a los propios acuerdos de la pareja, pero es seguro que cuando uno depende del otro de esa forma, se presentan varios conflictos.

Es una realidad difícil porque como personas buscamos nuestro propio encuentro, aunque vivamos en pareja o en familia, igual tenemos individualidad, y ese aspecto se alimenta de lo que cada uno es capaz de hacer por sí mismo. He ahí la dificultad cuando quieres crecer, cuando quieres hacer algo tú solo, cuando quieres invertir en ti y resulta que no puedes porque no eres tú quien genera ingresos.

Claro, hay parejas tan abiertas que esto no se convierte en un problema, pero hay quienes en vez de hablarlo, se guardan el sentimiento negativo que les produce el ser dependientes. Puede suceder por falta de empleo, dedicación completa al cuidado y educación de los niños, enfoque en proyectos personales sin remuneración, falta de metas u obligación por parte de la pareja. Esta situación es mucho más común para una mujer, estigmatizada por las normas sociales que dictan que es la mujer la que se debe encargar de sus hijos, que es ella quien debe dedicarse a atender a su marido y que él le de lo que necesita.

Ojo, lo que necesita, no lo que quiere. Esa dependencia puede convertirse en una auténtica tragedia en el transcurso de la relación y al terminarse. En el transcurso porque se siente frustrada, a pesar de que se esfuerza muchísimo, su trabajo es desvalorizado por lo demás y por ella misma al sentir que no aporta nada. Le es más difícil sentirse cómoda cuando quiere darse un gusto propio, pues no es su ingreso el que gasta. Termina negándose cualquier gusto o diversión. Y al final de la relación porque podría quedar en una situación decadente a falta de un ingreso.

La dependencia la desvanece como persona dueña de sus decisiones. Aunque no dependa emocionalmente, se siente muy atada y eso la va afectando hasta generar problemas en la relación. Es bien sabido que el tema del dinero, es la principal razón por la que las relaciones no tienen éxito y el hecho de que uno dependa enteramente del otro, lo empeora, a menos que tengan una situación económica que no genere problemas, es decir, que tengan más que suficiente para mantenerse ambos y no preocuparse si alcanza o no para cubrir los gastos básicos.

Es por eso que el amor se vuelve complicado, si solo se tratara de amar y ya todo sería más sencillo y más bonito. La convivencia es un verdadero reto para una pareja. El aprender a conocer hábitos, cómo manejar sus horarios, las tareas domésticas, las visitas y claro, el dinero.

Ser mantenido por una pareja puede ser dichoso para algunos, pero una completa tortura para otros.

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