Es una realidad dura, porque no se trata de una situación que te haga feliz. ¿Quién puede ser feliz conviviendo con alguien que solo se preocupa por sí mismo? Nadie, el problema radica en que la persona se siente emocionalmente atada y en vez de ver esa indiferencia como una señal de desamor, lo ve como un aspecto negativo que debe atacar rápido para no perderle, y en vez de tomar distancia se aferra más.

Quien vive con alguien que solo piensa en sí mismo sufre miradas de desdén, irritaciones espontáneas, cambios de humor drásticos, discusiones frecuentes, falta de afecto y peor, una enorme baja de autoestima. Estar con alguien tan indiferente y que poco le importa alguien más que sí mismo puede ser enfermizo. No te quedes con alguien así.

Es duro y al mismo tiempo difícil darte cuenta de ello, quien ya está con alguien así es porque ha pasado un proceso que ha amenizado el dolor de forma constante, de repente abre los ojos y se da cuenta de su realidad.

No entiendes cómo llegaste hasta ese punto y temes lo que pueda pasar con tu vida. Te sientes en un punto cómodo, crees que todo está bien, que las cosas están tomando una dirección buena para tu vida, entonces empiezas a notar esos comportamientos narcisistas.

Te vas aislando, crees que se trata solo de una etapa, que ese comportamiento es pasajero, y no lo es, solo empeora. El amor que te tiene se va transformando en hábitos, te conviertes en su fuente de alimentación para su ego y dejas de ser importante, tu bienestar no es su prioridad, que te sientas bien con sus acciones no es su prioridad, ya ni siquiera intenta complacerte. Esa es la cruda verdad de vivir con alguien que piensa en sí mismo y pasa de ti.

Vives un día a día lleno de frustración, te aíslas, te sientes sola aunque tengas una multitud a tu alrededor. Sientes que ya no perteneces ahí, pero decidirte a hacer algo al respecto te duele, te da miedo. No sabes si estás tirando a la basura todo el esfuerzo que has puesto en esa relación, sientes que no podrías volver a pasar por lo mismo con alguien más y crees que tienes que seguir luchando.

Allí está el primer error, negar el estado tóxico de tu relación, negar que hay un problema, negar que tienes que hacer algo drástico para poder volver a ser feliz. Solo tienes que dar una segunda mirada rápida para darte cuenta de lo mal que estás, no la relación, sino tú. Permanecer al lado de alguien que solo se preocupa por sí mismo es ceder, es aportar a su egocentrismo y olvidarte de tu propio bienestar.

Hace falta que copies un poco de ese ego, pero no para dañar, sino para protegerte. Mantenerte a salvo de personas mal intencionadas que solo piensan en su propio beneficio. Mereces un amor bonito y real, no pienses en todo el trabajo que requiere volver a enamorarte o intentarlo con alguien más. Si con esa persona resultó tan difícil, es porque no era la adecuada para ti. Ya no insistas en quedarte donde no te quieren.

Esa es una realidad dura que debes ver, necesitas actuar y ponerte como prioridad, ya no cedas tus propias necesidades por alguien más.

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