Cada paso que das en tu vida, eres tú quien lo ejecuta, no puedes culpar a otros por las decisiones que tomas. Es claro que otros influirán en ti, en lo que eres y en lo que quieres ser, pero al final del día solo tú tomas la decisión. Y es en cada decisión que tienes la disposición de ser feliz o no. No mires la felicidad como si se tratase de un destino final, como si tuvieras que trabajar duro para alcanzarla porque te aseguro que jamás serás feliz.

La felicidad no depende de si tus sueños se hacen realidad, tampoco depende de si tienes el trabajo perfecto o estás con el amor de tu vida. No depende de si tienes hijos exitosos o si tienes mucho dinero, mucho menos por el carro o la casa que tengas. La felicidad depende enteramente de ti, de lo que has creado de ti mismo en tu interior y la persona que deseas ser. La felicidad NO ES UN DESTINO, la felicidad es un camino.

No puedes esperar ser feliz cuando finalmente te gradúes, o cuando tengas ese trabajo que quieres, no puedes esperar a ser feliz hasta enamorarte, o hasta casarte y tener hijos. No puedes esperar ser feliz hasta que consigas viajar por el mundo y conozcas lugares nuevos. La felicidad es algo que debes abrazar justo ahora, ya mismo. Si no consigues nada de lo que quieres, ¿entonces nunca serás feliz? No, así no funciona la vida, las aspiraciones nos mantienen motivados y disfrutando de la vida, pero la felicidad es algo con lo que tienes que vivir todos los días.

Pero ¿cómo lo haces? ¿Cómo puedes ser feliz todos los días si no tienes lo que quieres? Aprendiendo que las metas son solo metas, que ningún logro ni ningún sueño después de conseguido te asegura que seas más feliz. Necesitas aprender a amar a las personas que te rodean hoy, amar el ambiente en el que vives, el espacio laboral con el que cuentas, la forma en que te ves. Aprende a amar quién eres y lo que tienes hoy y así siempre estarás positivo para conseguir muchas más grandes cosas en tu vida.

Aprender a amar lo que haces cada día no significa que tengas que conformarte, significa que siempre tendrás una sonrisa y que sin importar si logras o no esos objetivos que tienes, igual te mantienes optimista y alegre porque te gusta la persona que eres y porque tienes a tu lado personas que valoras.

La felicidad depende de ti, no del cumplimiento de un objetivo. Depende de la actitud con la que tomes las cosas, de elegir sonreír con lo que tienes y ser agradecido con lo que has podido lograr. Ser feliz va más allá de una victoria, tienes que considerar cada día una ganancia, cada experiencia un avance. Ver lo positivo en todo y usarlo a tu favor.

Ser feliz es una elección, no un destino. Ser feliz es algo que tú decides no algo que otras personas te van a proporcionar.

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