La integridad: Pierdes el tiempo y tu vida si no decides aceptar la crisis que estás sufriendo


Es necesario elegir. Es casi que una obligación para ti. Cuando en tu vida hay algo o alguien que pone en “jaque mate” tu propia integridad, es cuando debes elegir y saber prescindir de eso que te está dañando personalmente, y sobre todo, emocionalmente. El valor de la integridad propia es un valor que se olvida, que lo dejas de lado, como si no fuera importante, sin darte cuenta de que este sea tal vez el valor que causa que tú seas feliz o no. Que estés enfermo o no.

En ocasiones crees que esa promesa que te has hecho a ti mismo es lo más importante en este mundo; crees en la frase de : “jamás debo rendirme”, cuando en realidad, a veces, rendirse es sabio y asumir una crisis puede ser muy positivo para ti. Puede ser lo que más necesitas en este momento. El ego suele jugar malas pasadas, y aparte de hacerte creer que te equivocas dejando aquello que en su día te habías prometido cumplir, amar o tener, te llega a manipular hasta el punto de convertirte en enemigo de él. Es decir, tú te conviertes en tú propio enemigo.

A la integridad debes darle cariño y cuidarla como si de un niño pequeño se tratara, porque ella te da la vida y el bienestar. No le des la espalda, tú eres la integridad y tú tienes la responsabilidad de amarla.

Suelta y deja de creer en todo aquello que habías creído, porque a veces las personas creemos mal. Y muy mal. Y darse cuenta de esto puede ser tan importante como tu vida misma.

Pon las cosas en una balanza y date cuenta de que es mucho mejor vivir en paz e integro, que seguir como una burro obcecado en algo que no te deja ni respirar.

Valora tu integridad. Valora quien eres y si ves que existe algo que está poniendo en peligro dicha integridad, entonces acaba con ello. No te arrepentirás.

Tú eres importante. Y tu integridad también.

Autor: Albert Espinola