Una buena relación es esa en la que compartes todo y no tienes miedo de dejar tu corazón abierto, entregas todo, te haces vulnerable y al mismo tiempo, tu pareja hace lo mismo. La mejor de las relaciones es en la que te sientes libre y en la que puedes ser tú mismo sin miedo a ser juzgado o señalado. Y eso se logra teniendo una buena amistad.

Con una amistad te sientes más abierto y más seguro, y si puedes combinar esa amistad con pasión, comprensión y completa lealtad obtienes una relación saludable, emocionante, afectuosa, segura y muy especial.

Así que sí, compartir una relación en la que puedes tener una amistad real y una pasión desenfrenada significa que has encontrado el paraíso y la clave para ser feliz en pareja.

El amor exitoso se basa en la confianza y la lealtad, de una amistad obtienes ambos, poco a poco desarrollas un vínculo tan cercano y fuerte que le sientes como si fueras tú mismo. Una amistad poderosa es una conexión que no se puede romper jamás, ni por diferencias, ni por distancia, siempre que ambos sean honestos y reales sobre sus sentimientos.

Una amistad se fortalece cada día, se alimenta de las conversaciones interesantes, de los gustos similares, de la curiosidad por los intereses de uno y del otro, por los planes divertidos y los buenos deseos de cada uno. Las amistades se hacen inquebrantables a medida que experimentan retos, diferencias, desafíos, dificultades y más. Pues combinar una amistad con amor es como la receta perfecta para hacer el postre más delicioso del que nunca te cansarás de probar.

Amar viene atado a un compromiso emocional en el que te esfuerzas en trabajar por la relación, aceptas mantenerte fiel, respetuoso y atento. Pero nada de eso puede ser visto como si se tratara de una obligación; si así te sientes, entonces estás en el lugar equivocado. El compromiso en el amor lo asumes, pero te debe salir natural, porque quieras hacerlo y no porque tengas qué. El amor jamás podrá ser real si es forzado o limitado. Jamás será auténtico si lo brindas por “conveniencia”.

No, no te sometas jamás a relaciones vacías y amores superfluos. No te dejes llevar por el calor del momento. Una relación es más saludable cuando nace de una amistad, tómate el tiempo de conocer a la persona que tienes a tu lado, de saber todo y poder confiar, así como de abrir tu corazón y hacer que confíe en ti.

Sé paciente y trabaja la pasión de tu relación en combinación con el compromiso y la verdadera amistad. La mejor forma de lograrlo es con retroalimentación, hablar, contar lo que los llena, lo que les molesta, lo que les gusta, todo lo que los apasiona. Hablen, abran su corazón. Déjale ver todo lo que llevas dentro, muéstrale todo lo que tienes para darle e invítale a que haga lo mismo.

Escucha con atención y no le juzgues por las decisiones de su pasado. Abraza sus heridas y trata de quitarles el ardor, convierte tu relación en una amistad y tendrás la mejor combinación posible. Pasión y lealtad desmedida.

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