En la vida para ser feliz no basta con reír siempre, la felicidad se produce a través de los retos, los desafíos de cada día, las decepciones y las tristezas. Si todo te saliera bien siempre, probablemente tendrías una vida muy aburrida y vacía. Por lo tanto, agradece por los tropiezos y las dificultades porque de todo eso aprendes lecciones para valorar mucho más las cosas buenas.

Permítete llorar cuando lo necesitas y ríe mucho en los momentos más satisfactorios, pero sobre todo, agradece siempre por cada cosa que llega a tu vida. Por lo poco que tengas y las pocas, pero verdaderas amistades que te acompañan. Agradece por la familia que has tenido, las oportunidades que han llegado, aunque sean pocas, lo que has aprendido y por los sueños que te mantienen alerta.

La vida es hermosa, llena de altibajos y de muchas sorpresas. No siempre son buenas las sorpresas, pero cada ocasión sin importar los sentimientos y emociones que te produzcan, son las cosas que conforman tu vida y te hacen crecer y ser quien eres. No eres la misma persona que fuiste hace diez años, no serás la misma persona que eres hoy dentro de diez años. Cada paso dado, cada decisión tomada dejan una huella en ti, en tu personalidad, en tu forma de ver la vida y en tu forma de vivirla.

En todo ese trayecto tú tienes el control se hacer y sentir y ese es el mayor placer que tenemos todos como seres humanos: El poder de decidir. No importa cómo decidas vivir, cómo caminar, cómo vestir, cómo hablar, qué hacer y con quien hacerlo, si sonríes siempre o si eres miserable. Todo dependerá directamente de la decisión que tomes para tu propia persona. Yo te invito a que decidas ser feliz siempre bajo cualquier circunstancia; y créeme que la vida es mejor cuando te permites llorar un poco, reír mucho y agradecer por todo.

Y esa forma de vida no debe limitarse a ti, puedes esparcirlo, con una buena vibra y buenas energías puedes transferir esa forma tan libre y aventurera de ver la vida a otros. Demuestra que la felicidad no es un destino, demuestra con tu propio carisma y tu sonrisa que no hace falta llegar al final de todas tus metas para ser de verdad feliz.

Las formas alegres de ser se contagian, que alguien te vea feliz aunque no hayas cumplido tu mayor sueño, invita a otros a ser feliz también. La felicidad no es un destino, es un estado en el que decides estar, recuerda que aunque la vida sea muy disfrutable también es impredecible y muy, muy corta. No puedes esperar a ser feliz en cierto momento de tu vida, debes elegir ser feliz siempre.

Deja de pensar en lo malo, en lo difícil que puede ser lograr algo y solo trabaja por ello hasta conseguirlo, sin miedo y sin desistir. Y si cometes errores, aprende de ellos y sigue intentándolo. La vida es mucho mejor si te permites fallar y levantarte, si te permites llorar poco, pero reír mucho más. Sé feliz.

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