Ya cuando tienes un tiempo conviviendo con tu pareja aprendes muchas cosas de él o ella. Sabes qué le enfurece y qué le mantiene feliz, qué le preocupa constantemente, qué le gusta hacer o qué lo trastorna. Pero hay que admitir que en ciertas ocasiones el egoísmo y la testarudez pueden más contigo que tu razonamiento lógico. Si algo te molesta de tu pareja, en vez de frenar ciertas palabras, terminas lanzando frases ácidas que sabes que o bien le hará arder de furia o le hará sentir frustración.

Pero en serio, ¿quién quiere llegar a casa después de un día duro para pelear o discutir por cosas simples? Todos queremos que el ambiente sea agradable y cada situación se resuelva de forma maravillosa. ¿Y qué hacemos para lograr siempre ese ambiente? ¿Asumimos un rol conciliador, evitamos las discusiones que ya sabemos traerán una disputa o problema más? A veces somos masoquistas y lo que hacemos es echarle más leña al fuego.

De acuerdo con un estudio sobre las relaciones realizado en la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, las parejas discuten de la forma errónea y esa es la razón por la que les cuesta tanto sanar las heridas más rápido. Esto conlleva al distanciamiento, la separación emocional y finalmente, el divorcio. Claro, es cierto que siempre va haber desacuerdos en un matrimonio, pero si actúas de forma que dañes a tu pareja con las palabras, le haces también un daño irreversible a la relación.

La especialista en relaciones y psicoterapeuta Julie Hanks expresa que hay frases, preguntas y afirmaciones filosas que decimos a nuestra pareja que son altamente perjudiciales para la relación. Así que no ponerlas sobre la mesa es vital para que el ambiente se mantenga agradable y que resolver los problemas sea más fácil.

¿Cuáles son las frases que debes evitar para no discutir con tu pareja ni herirla?

“Voy a explicarte cómo se hace”

Si tu pareja está enfadada, esta frase puede ser peligrosa. Su poder de ataque dependerá del tono en el que lo digas; podrías resaltar el hecho de que él o ella no saben cómo hacer algo muy sencillo haciéndolo pasar por tonto o puede expresar extrema superioridad y ofender al otro.

“Mi ex lo hacía de tal forma”

¡Nunca! ¡Jamás compares a tu pareja! Y menos con alguien del pasado; a ver, eso es amenazador e hiriente, y si lo haces a modo de burla, peor. Además de la comparación, le dejas ver que aún tienes a esa persona en tus pensamientos al punto de alegar que era alguien sabio en tu vida. Si la comparación es a favor de tu pareja actual podría tener el efecto contrario. Pero dinos, ¿te gustaría que a ti te dijeran eso?

“Si me amaras de verdad, lo harías sin dudar”

Esta es una frase de manipulación emocional. Desagradable en verdad. Si la dices, haces que tu pareja se sienta al borde de la derrota, que no podrá hacer nada para ganar y hacer lo que realmente desea hacer ignorando sus gustos y sentimientos verdaderos. Cualquier tipo de manipulación termina siempre en odio y resentimiento.

“¿Por qué no puedes ser como…?”

Uff, cualquiera de las posibilidades con las que termines esa frase es devastadora. Si pones allí a tu ex, solo imagina la gravedad del asunto si hiciera lo mismo contigo. O si se trata de los padres, tu mejor amigo o amiga, o el esposo o esposa de amigos cercanos. Terrible, terrible. Las comparaciones son tóxicas, altamente dañinas en las emociones y la seguridad de tu pareja. Evítalas siempre.

“Actúas igual que tu… [padre o madre, hermano o hermana]”

Es una frase de doble filo, podría ser bueno si la cualidad que resaltas trae consigo beneficios. Pero en definitiva es muy malo si la relación familiar de tu pareja está un poco turbulenta. Por favor, no le hagas sentir mal con esa comparación. Es muy posible que sí actúe como esa persona porque se trata de las personas con quienes creció y se educó, pero usar esa frase despierta sentimientos dolorosos e hirientes.

“Solo tienes que echarle ganas”

A nadie le gusta que le digan cosas como, “Ya, sé un hombre” o “Actúa como una mujer”. Es disminuir la masculinidad de un hombre o el orgullo de una mujer. Además, adjudicar que nunca hace lo suficiente para salir adelante con algún problema o reto laboral es altamente negativo para su autoestima. Así fomentas el desprecio hacia tu persona y por ende la terminación de la relación.

“Mi ex me ponía más atención”

¡Ouch! Ya deja de comparar a tu pareja. Es desagradable en muchas formas. Peor si haces referencia a que sus acciones nunca son mejor que las de los demás. Con esa actitud jamás inspirarás a tu pareja a ofrecerte el amor que deseas y necesitas, solo siembras una semilla de odio y frustración. Haces que se distancie y que el resentimiento sea lo que reine entre ambos.

¡Ya no le digas estas frases a tu pareja! La comunicación, el respeto y la confianza son vitales para fomentar una relación. Pero frases como esas solo la destruyen.