Bien dicen que del odio al amor hay un solo paso, y es cierto porque son sentimientos muy parecidos y no tan opuestos como muchos creerían. Se puede amar y odiar al mismo tiempo, puedes sentir ira por alguien y a la vez sentir que le amas y no eres capaz de dañarle, son sentimientos que van de la mano. En cambio, el desinterés, ese es el vil despiadado que acaba con el amor.

El desinterés es una bacteria que se come la piel, los órganos y los sentidos. Destruye tus sentimientos y te lleva derechito a la desilusión y la decepción. Así que sí, el desinterés es lo contrario al amor, que una persona diga odiarte no es tan severo a que una pareja pierda el interés en ti. Del odio solo te apartas, el desinterés en cambio te daña poco a poco. El desinterés viene junto con la indiferencia, es lo que pasa cuando tu pareja ya no se siente atraída y simplemente deja de ser afectuoso.

El amor puede derrumbarse por completo a causa del desinterés. Cuando tu pareja empieza a tomar distancia emocional de ti es cuando inicia el dolor leve, el sufrimiento pasivo que en un tiempo se transforma en frustración, dolor profundo y hasta ira. Desarrollas furia porque sientes que te falló, que no se esforzó lo suficiente y también sientes furia hacia ti, por permitir que las cosas llegaran más lejos de lo necesario. Que no te resguardaste y acabaste con la relación antes que el dolor fuera más severo.

No creas que es el odio el que daña un amor, el odio solo es motivado por diferencias sociales, por diferencias de opinión, por imponer la razón antes que los sentimientos. Pero el odio es algo maleable, en algún momento se siente odio, pero puede cambiar. El odio puede dar un giro de 180 grados y transformarse en amor y comprensión. En cambio el desinterés, ese es un cáncer que acaba con todo lo que pudieron haber construido juntos, con la confianza y la seguridad como pareja.

El desinterés es un golpe que deja heridas muy marcadas y cicatrices difíciles de desaparecer. No hay nada más duro para una persona que le rompan las ilusiones y las expectativas que tenía de un amor.

Cuando hay amor, cuando parece que todo está bien, quien está feliz en la relación no puede evitar construir castillos en el aire porque se siente en una posición segura. Planea un futuro juntos, empieza a ver el resto de su vida como algo en el que ambos intervienen.

Y cuando todo eso se rompe por falta de interés el dolor puede ser gravísimo, es sentir que no eres suficiente o que no diste suficiente de ti para mantener el amor de alguien más. Sientes que los huesos se te rompen y que ya no puedes avanzar. Todo se vuelve oscuro, y lo peor es ver ese desinterés en sus ojos, darte cuenta de que ya no eres importante para la persona que tanto amas, es duro. Te rompe, te destroza el corazón, es como si toda tu vida, todo lo que habías planeado, se esfumara al instante, como si muriera.

Y en realidad eso es lo que sucede. El amor muere, y con ello muere todo lo que habían construido, los sentimientos, las emociones, los planes, la confianza e incluso la autoestima. No habrá enemigo más grande y poderoso para el amor que el desinterés.

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