Una mujer tiene muchas veces el peso sobre sus hombres de la continuación de una relación. Así es, muchas veces al hombre le importa poco seguir o no al lado de alguien y queda determinado por la decisión de ella. Pues una mujer ve el amor diferente a como lo ve un hombre, en mayoría de casos. Ella se compromete y hace todo lo posible para mantenerlo a flote aunque no se sienta bien allí, mientras que él lo ve como una etapa, el de estar con una mujer sin saber hasta cuándo y ya.

Parece irreal, pero así sucede mucho. En esos momentos, la mujer entra en un periodo de negación y profunda reflexión. Se siente confundida y adopta el mal hábito de sobrepensarlo todo, de repasar en su cabeza todas las consecuencias de cada decisión que pueda tomar. Sigue amando, pero piensa en que estaría mejor sin esa persona a su lado, duda de todo lo que ha hecho, su comportamiento. Y cuestiona la forma en que ama.

Se hace culpable de que las cosas no estén bien, vive la culpa, se martiriza a sí misma por ello y sufre mucho sin darse cuenta que tiene el poder para ignorar lo que siente. Solo que no es fácil de ver y entender. Una mujer que no sabe si seguir amando a un hombre que ha puesto en duda todo lo que tienen, es una mujer que sufre. No solo por el hecho de que le haya hecho daño, sino porque está profundamente desilusionada.

Siente que todo su esfuerzo no valió la pena y entra en un dilema tormentoso, no sabe si alejarse para recuperarse y seguir adelante o si continuar esforzándose porque ya ha dado mucho de sí misma a esa relación y no puede permitir que falle.

Esa duda le carcome las entrañas, un día puede estar determinada, y luego los recuerdos le vuelven a confundir sobre su decisión. Su corazón se acelera y desacelera tantas veces que termina con la presión arterial alta, con dolor de cabeza, padeciendo de migrañas, estrés y ansiedad.

Lo que sufre una mujer cuando no sabe si seguir amando va más allá de un corazón roto, le afecta en todo sentido, física y emocionalmente. Se ve en una situación penosa en la que pedir ayuda le avergüenza. No sabe qué hacer porque sus decisiones casi siempre están basadas en su pareja, en la persona que ya no sabe si seguir amando, así que tiene una especie de conflicto moral contra sí misma.

Le da miedo acercarse a las personas que alguna vez fueron muy cercanas a ella para conversar porque sabe que puede ser juzgada, así que de paso, se queda con toda la presión en su interior.

Le arde la garganta y le quema el estómago no poder hablarlo. Ella sufre y cada decisión que toma en su mente la hace sufrir más sin siquiera haberla sacado de su boca porque cada una tiene posibles consecuencias a las que les teme.

Ella ama, pero no sabe si seguir amando sea lo más saludable para su bienestar mental. Ella ama, pero no sabe si seguir amando es la dirección correcta para sus deseos personales. Ella ama, pero es que a veces, amar a alguien no es lo mejor para sí misma.

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