Me hago daño, pongo de lado mi propio bienestar solo para complacer sus exigencias, sus demandas absurdas y mi necesidad de su atención. Sé lo que piensas, pobre chica, ¿qué no ve cómo se hace daño ella misma? Y tienes razón, no lo puedo ver, no sé cómo hacerlo porque estar a su lado es todo lo que conozco, su presencia en mi vida me hizo olvidar quién soy, lo que quiero, todo, y la verdad, no sé cuándo pasó todo eso, no me di cuenta.

Me enfoqué tanto en lo que él quería que me olvidé de mis propias necesidades y para cuando quise exigir lo que yo deseaba, él ya tenía mi mente controlada, me hace sentir culpable por desear un poco de atención para mí. Y tal vez sí es así, tal vez él siempre tiene razón y yo solo debo callar y obedecer, ¿no es así? Porque al parecer, en la sociedad que convivo, yo debo ser esa mujer silenciosa y obediente, ah, y además, una mujer muy agradecida porque frente a todo el mundo él es una especie de santo, y yo quedo relegada siempre a lo que él tenga que decir de mí.

Nadie cree en mi palabra, nadie escucha lo que yo tengo que decir porque en mi posición, mi opinión no vale nada. Él ha controlado tanto nuestra situación como pareja que ya yo no tengo voz y voto, debo seguirle en todo lo que diga y no sé cómo zafarme de esa situación; tengo miedo, miedo de terminar perdida por completo, miedo de quedar a la deriva si intento alejarme, miedo de que me tachen de mentirosa e infiel cuando no he hecho más que vivir para él y hacerme daño para complacerlo.

A veces está feliz conmigo y siento que todo va a cambiar, pero entonces algo pasa, se irrita y de nuevo me llena de miedo, terror y angustia. Quiero que entiendas que no sé qué hacer, ya no me queda nadie para apoyarme porque yo misma alejé a todas las personas de mi lado a causa de él. Siempre me hizo creer que todos tenían algún tipo de interés, que me hablaban mal de él porque me tenían envidia, al menos eso era lo que él siempre me decía, y así logró envenenar mi mente y mi corazón.

Quedé más atada todavía y más atemorizada, pues si no estaba con él, ¿qué podía hacer con mi vida? Supongo que puedo hacer muchas cosas, pero no tengo el coraje, el miedo es más fuerte, no me juzgues, ayúdame. Tal vez pienses que no quiero ayuda, pero no soy yo quien lo dice, es el control que él tiene sobre mí el que habla. Es el temor, así que necesito motivación, necesito un grito que me haga despertar, no mires solo una parte de mi historia, mírame a mí.

No espero que me entiendas, muchos solo juzgan sin saber que eso solo me hunde más. Ni yo me entiendo, los juegos mentales me tienen encerrada en mi propio juicio. A veces quisiera que alguien pudiera tomar mi mano y me halara con fuerza.

No lo sé, no sé qué puede pasar con mi vida, ahora solo sé que me hago daño a mí misma por inercia, sin pensarlo, sin mirar atrás, todo para complacerlo.

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