Reflexión de mi pensar sobre las mujeres y de mi agradecimiento hacia ellas y aunque sé que serán pocas mis palabras, por lo menos espero poder agradecer una pizca de todos los agradecimientos que merecen en esta vida. Gracias por existir, gracias por darnos la vida y cuidarnos siempre. Gracias por estar aquí.

¿Las mujeres? No me imagino un mundo sin ellas. Gracias a todas la mujeres del mundo.

Puedes llegar a imaginar, el mar sin el color azul, la noche sin el día, la música sin sus notas, llorar sin lagrimas, sonreír con la boca cerrada, el dormir sin un despertar o un vida sin ganas de vivirla.

Hay cosas que jamás podríamos llegar a imaginar porque de no ser así la vida no sería como la percibimos. Una vida sin mujeres, ni madres, sería una vida llena de vacíos y de desalientos ya que ellas son el motor de todo lo que nos rodea.

Como podría nadar un pez en el mar sin el agua o un pájaro volar sin el aire, son cosas que no se pueden concebir y la verdad que un hombre sin su hermana “mujer” no sería nada en este mundo. Sin la mujer el hombre no abría ni nacido.

La mujer es la base de la vida, la que nos trae al mundo y la que nos alimenta desde el primer aliento. En todas las plazas del mundo debería haber un monumento galardonando a la mujer como el ser más sagrado y precioso de la sociedad y de la vida entera.

Somos todos hijos de ellas y todos hemos dormido en sus entrañas durante muchos meses, somos producto de ellas y hechos a su semejanza. Escribiendo todo esto siento ganas de llorar porque sé que en el fondo jamás tendremos las suficientes “gracias” para poder agradecer lo que ellas hacen para nosotros; y además siempre será así. La mujer no es solamente la luna, es la luna y es el sol, porque nos ama de día y de noche nos protege. La mujer lo es todo y siempre lo será.

Me río de las personas que critican a las mujeres, pero, me río por no llorar. Hasta que el hombre no sea capaz de aceptar esto, en el mundo seguirán habiendo desgracias y llantos desconsolados.

La solución al mundo es la mujer y su amor por las cosas.

El mismo amor que ella entrega a su hijo al nacer, es el amor que debería reinar en la tierra y en la era que se nos avecina.

La mujer no es solamente la luna, es la luna y es el sol, porque nos da luz en la oscuridad y frescura en el calor del día.

La mujer nos da la vida.

Autoría, Edición y publicación: Albert Espinola Todas las imágenes de We Heart It