Muchos creen que solo es algo que siento por capricho o por querer llamar la atención. Pues la ansiedad ya ni siquiera me deja relacionarme con otras personas. Solo quiero huir del mundo y no dejar que nadie vea cómo me afecta ni que vean esta persona llena de miedo en la que me he convertido. Ya dejé de sentir pasión por la vida porque cada sueño que tenía me aterroriza.

He optado por quedarme donde siento más comodidad y donde la ansiedad no me acorrale con miedo, expectativas aterrorizantes ni más infelicidad. Porque esa es la verdad, todo lo que pone una sonrisa en mi rostro me da miedo perderlo, temo por todo y todos, no sé ni cómo reservar mi comportamiento. Estoy alejando todo lo bueno de mi vida y ya no puedo más.

Quiero salir corriendo y acabar con lo que sea que manipula mis pensamientos para mantenerme en constante temor. Estoy cansada de esconderme, cansada de que otros me miren mal y se sientan cansados de mi presencia porque los abrumo. Estas sensaciones no son inventadas, esta ansiedad no es una actuación, por favor no me juzgues, tendrías que sentir lo que yo siento para poder comprender por completo esta desolación que me embarga.

Mi ansiedad está destruyendo mis emociones, mis sentimientos se empiezan a oscurecer, se convierten en tristeza absoluta, la depresión me está alcanzando y no la puedo controlar. Tu indiferencia lo empeora. Yo misma me alejo, me aíslo para no ser un peso para nadie más, pero todo empeora en mí. Tal vez si me miras diferente, si abres tu mente y tratas de entenderme, yo pueda sentir que tengo una esperanza; si siento que hay alguien tratando de llevarme a la orilla para que no me ahogue, tal vez recupere un poco de mis fuerzas para luchar.

La ansiedad no me deja vivir, estoy viviendo pero una vida de dolor, miedo y miseria y lo peor es que todo está en mi cabeza. Ayúdame a no caerme por completo, al menos entiéndeme y si no hay forma en que puedas ayudarme con no juzgarme ya haces mucho.

Entiende que tengo miedo, un miedo infundado en que todas las personas que amo van a desaparecer, un miedo terrible al fracaso que me hace fracasar desde un principio. Le temo tanto a que las cosas no salgan como deben ser que prefiero ni siquiera intentar. Dejé de soñar, de tener metas, de ser eficiente en mi trabajo y de amar de forma sana. Soy un desastre andante por mi ansiedad.

Ya nadie quiere compartir conmigo y la verdad yo tampoco quiero hacerlo. Para que me miren con desprecio prefiero alejarme y hundirme solo yo en mi situación. Ya nada me conforta, todo me destruye. No me animo ni siento esperanzas. Estoy cayendo en lo último de este pozo de oscuridad, además del miedo estoy dentro de una tristeza profunda. Me quedo sobre mi cama todo el día porque nada me hace salir de ella, me quedo mirando a un solo lugar esperando a que todo esto pase, pero no pasa, no pasa, se queda, y sigue.

Mi ansiedad no me deja vivir, ya ni me relaciono, me ha dejado en completa soledad, sin nada ni nadie a qué sostenerme.

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