Mi historia está llena de piezas rotas, decisiones terribles y verdades horribles. Pero también está llena de increíbles regresos, superaciones impresionantes, paz en mi alma y agradecimientos que salvaron mi vida. Mi vida ha sido un vaivén de emociones, de ilusiones y de decepciones. Ha sido dolorosa y también satisfactoria. Mi vida ha sido un trayecto de aprendizaje, de crecimiento, de amor y de desventura.

Mi historia tiene en su resumen muchas decisiones erradas, me he equivocado tantas veces que no las puedo enumerar. De esas equivocaciones me han roto el corazón, me han decepcionado, me han hecho creer que no merezco todo lo que creo que merezco y me lo he creído con firmeza. Fui diminuta alguna vez, me hicieron sentir pequeña, vacía y dispensable. He pasado por tanto que cuando llegaron las superaciones, ese lado de la luz fue demasiado placentero.

A veces hay que estar en la oscuridad para valorar mucho más la luz. De esas piezas rotas que quedaron de mí, renació una nueva mujer, una sin miedo, segura de sí misma y más alegre.

No fue fácil, fue arduo el trabajo de recuperación, el poder valorarme de nuevo, el entender lo importante que soy y lo básico que es pensar en mí misma antes que en nadie más. Mis superaciones han sido impresionantes, y no lo digo porque crea que lo que me ha pasado no se puede comparar con lo que le pasa a otras personas, no lo sé, porque solo sé lo que yo he sufrido y para mí, haber salido de todo ese dolor ha sido impresionante y me enorgullece.

He aprendido a contener la paz en mi alma, he aprendido a no darle más importancia a las personas porque yo decido sobre mi vida, yo sé lo que quiero y no hay una opinión prejuiciosa que me haga cambiar de parecer o que me haga sentir mal.

A nadie le debe preocupar el por qué soy quien soy o el porqué de mis decisiones si me hacen feliz. Tantas batallas perdidas me enseñaron un lado horrible de la vida en el que ya no quiero volver a caer. Es por ello que lo que los demás piensen no me preocupa. Mi historia está llena de decisiones terribles, es cierto, y eso no le da derecho a nadie de juzgarme. Fueron esos errores lo que me hicieron crecer y aprender. Los que me dieron la fortaleza para protegerme, para decir “no más”.

Estoy agradecida con la vida, con el tiempo, con las oportunidades que me han llegado. Estoy llena de agradecimiento incluso por el pasado desagradable. No fue placentero, pero me hizo crecer. De todo aquello me quedo con las lecciones y avanzo. Voy cuesta arriba, pero voy cantando. Me canso, pero me detengo para tomar aliento y continuar. No me regreso, ya no más.

Comprendo lo que valgo, me respeto, añoro muchas cosas para mí, y le doy un voto de confianza a las personas, aunque me resguardo. Protejo mi corazón sin perder la oportunidad de vivir, de ver lo bonito de la vida. No me rindo ni me encierro. Aunque antes hubo mucho dolor, me aseguro de hoy solo sonreír.

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