No quiero ser una presa de mis propias decisiones, quiero recuperar el poder de asumir las consecuencias de mis errores, aprender de ellos y seguir con mi vida libre. A veces perdemos por completo ese control y un ejemplo muy claro es el estar en un matrimonio que ya no te llena, que te aleja de quien eres, que no te aporta nada positivo ya y que debas quedarte allí de igual forma por el qué dirán, por la familia, por compromiso o cualquier excusa más.

Necesito divorciarme, necesito que esta relación tenga un punto final, un cierre y una despedida. No quiero enemistad, no quiero perderme en un mar de lágrimas por la incoherencia de que no pueda recuperar mi libertad. Quiero el control total de quién soy y de lo que hago, quiero sentir una vez más que sin importar qué, yo sea la responsable de mis acciones y decisiones y para empezar con ello, necesito el divorcio.

La relación ya no funciona, el amor es lo menos que compartimos, todo se trata de hacer lo correcto, de fingir que somos la pareja perfecta, de ir por la vida sin pasión, sin sueños y con mucha frustración. Ya no quiero más eso, por nuestro bien y el de nuestra familia. No tenemos que probar nada a nadie y mientras haya cordura y sensatez, un divorcio no tiene porqué ser perjudicial.

Si ya no tenemos más amor para dar, no hay razones para seguir unidos. Un matrimonio se sostiene de confianza, respeto y mucho amor, pues de eso ya no queda nada para mí. Tantos errores, tantas discusiones, tantas mentiras, tantos engaños, todo nos va hundiendo, no solo como pareja sino también como personas. No quiero esperar a que seamos dos individuos que se odian, que no pueden tolerarse ni hablarse siquiera. No quiero esperar hasta que la vida se nos drene, las energías se acaben y las buenas actitudes se esfumen por completo en nosotros.

Necesito el divorcio ahora que somos más conscientes y abiertos de lo que sentimos. No me preocupa lo que puedan decir, mi vida es mía y de nadie más. Solo quiero que dejemos atrás las diferencias, que pensemos en nuestro propio bienestar y nos enfoquemos en hacer lo que nos haga bien a ambos, y yo ya no puedo seguir intentando recuperar una relación en la que no quiero estar.

Somos dos personas maduras, adultas, conscientes de sus actos y los errores que cometen, no hay motivos para seguir atrasando lo inevitable. No perdamos más tiempo, no nos engañemos más. Esto ya no funciona y esa es nuestra realidad, asumámoslo y avancemos. El amor no prospera si no se alimenta de la forma correcta y lo siento, pero tú te has encargado de darme razones para no seguir. Tu indiferencia y tu falta de afecto lograron hacer que mi amor por ti se desvaneciera.

Necesito el divorcio, esto ya no funciona y ya no me interesa hacer que funcione tampoco. Hemos gastado demasiado tiempo bajo heridas emocionales que van quedando. Aprendamos de los errores y hagamos lo correcto.

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