No ames jamás a un hombre que te crea dudas o morirás en el intento


No vale la pena seguir en esto. Seguro sabes muy bien de qué hablo. Hablo de cuando dejas de estar con él, de haber pasado una rato juntos, y sigues con esas dudas internas que no te dejan vivir en paz. Hablo de esas preguntas sin respuesta que te hacen realizar de nuevas y te hacen dudar de si estarás, o no, haciendo bien entregando tanto amor a dicha persona.

Piensas que tal vez él es así, o que tal vez vas muy rápido, pero no te olvides de que a una persona enamorada se la debe frenar. Está dispuesta a todo, y para todo, y no pone excusas o misterios donde no los debe de haber.

Cuando sigues en una relación así, de aguas no muy transparentes, bajo dicha opacidad, se esconden diferencias o cosas que no van contigo. Se esconden intereses que no necesariamente van relacionados a una bella historia de amor y que, de lo contrario, pueden terminar siendo golpes duros en tus emociones y en tus sentimientos para el futuro.

Si tienes dudas con él, pregunta. Aclara sinceramente y no te lleves a tu casa, o a tu corazón, dichos misterios, permitiendo que la relación siga sin pausa. Cada una de estas dudas, terminará saliendo y aclarándose más tarde, pero el dolor o el desengaño será mucho mayor. A más tiempo, más entrega de tu parte. A más tiempo más engaño y más fuerte será el golpe cuando sepas realmente cuáles son las intenciones de la persona con la que supuestamente ibas a iniciar una relación de amor y felicidad.

Si te quedas con el anhelo de una palabra, o de un bes, o de una caricia, es porque tal vez no te da lo que mereces. O también puede ser que estés con la persona errada. Puede que te hayas ilusionado con alguien que no es lo suficientemente cariñoso para ti. Y aquí tendrás dos opciones: aceptarlo así tal cual es, o mirar si realmente lo amas por cómo es. Tal vez lo amas por las ganas que tienes de ser amada. Pero a medias tintas no serás feliz.

Sean las dudas que sean, si existen, pon remedio. No te quedes nunca con ellas en tu pecho, porque te amargarán la vida. Siempre es mejor afrontar las verdades cuando recién caminas el camino, porque si la distancia es larga y te encuentras en medio del trayecto, podrás quedarte muy sola en medio de la nada, con dolor y con un largo camino hacia el punto de partida.

Es mejor, siempre, iniciar con un rumbo y un horizonte claro. Con un buen compañero al lado y no con un amigo de segundas que no sabe en qué momento te dará la espalda.

Tanto amas y te ilusionas; tanto te dolerá y te costará volver atrás.

Mide bien tu situación y no dejes que nadie te haga sentir mal. También, y no menos importante, abre bien los ojos y observa si tal vez tú eres quien no quiere quitarse la venda bajo esas enormes ganas de amar y ser amada. Es importante meditar esto también. Pero no vivas con dudas jamás.

Un beso amiga.

Autoría, Edición y publicación: Albert Espinola