No tienes que parecerte a alguien más para empezar a considerarte hermosa. Tú ya eres hermosa. Hoy en día se vive con presión para cumplir con los estándares de belleza de la sociedad. Lo que vemos en los medios de comunicación y en las redes sociales nos hace dudar de quienes somos y cómo nos vemos a nosotros mismos.

Las tendencias, la moda, las celebridades, todo parece dictarte qué debes ponerte, qué debes comer, cómo debe ser tu estilo, cuánto debes pesar e incluso cómo debes pensar. Y si no cumples con esos lineamientos entonces ya no eres hermosa, atractiva ni apta para pertenecer a ciertos círculos. Esa presión social recae sobre ti como si fuera un enorme peso que debas cargar siempre. Pero la liberación de ese peso está en conformarte, en aceptarte y en aprender cómo es tu hermosura.

Al madurar aprendes a bloquear esa presión externa y prejuiciosa que manipula tu forma de verte, una vez que lo haces te das cuenta de la belleza que tenías y no querías ver.

No busques ser hermosa como otras personas, más bien sé hermosa como tú lo eres. La belleza parte desde el interior, no puedes decir que lo que eres no se refleja en tu rostro o en tu figura, pero la verdad es que sí. Cuando te aceptas como eres, cuando ves que eres única y no existe nadie que pueda compararse contigo, te nace una sonrisa que adorna tu rostro. Allí empieza el cambio. No solo cambias la forma en que te ves a ti misma sino la forma en que te ven los demás.

Si dentro de ti no hay optimismo, no hay aceptación ni energía positiva, entonces no habrá maquillaje ni gimnasio que puedan hacerte ver hermosa. Si la fealdad te acompaña en tu interior, por más rasgos impactantes que tengas, lo que reflejas de ti no será nada hermoso. Debes pensar en tu belleza como una casa; si la mantienes limpia, con el césped cuidado, fresca y armoniosa, entonces, por más sencilla que sea, será muy hermosa. Y seguramente será una casa en la que a las personas le guste estar.

Sucede lo mismo contigo, cuando abrazas tu belleza, cuidas de ti misma, y aprendes a amarte y respetarte atraerás de forma natural. Las personas querrán estar cerca de ti. La base de tu belleza viene del interior y si esa base se quiebra no importa si le pones un techo nuevo a tu casa, eventualmente se derrumbará.

Si por querer ser hermosa como las demás chicas te hace darle más importancia a lo superficial que a tu interior, dejarás de tener el aprecio de las personas a tu alrededor. No necesitas tener la validación de otros para considerarte hermosa. Ya lo eres, sin que nadie te diga que es así.

Acéptate tal y como eres y empezarás a ver los aspectos y las actitudes que te hacen tan hermosa. No seas hermosa como los demás, sé hermosa a tu manera, con tu sonrisa, con tus hábitos, con tu cuidado personal, con tus actitudes. No finjas ser quien no eres creyendo que eso hará una diferencia; en vez de lucir hermosa, lucirás como una farsante. No llenes tu corazón de sentimientos incorrectos. No hay mayor satisfacción que poder ser uno mismo sin miedo y sin máscaras.

Habrá quienes quieran desvalorizarte porque no están conformes consigo mismos y quieren que los demás sean tan miserables como ellos mismos. No caigas en sus juegos, no permitas transformarte en alguien igual. Tú eres maravillosa y muy hermosa, solo debes aprender a verlo.