No diré que fue fácil hacerlo, dejarte fue de las decisiones más difíciles que alguna vez tomé, dudé, pensé que alejarme de ti podía hacerme mucho más daño, total tú eras todo y lo único que tenía. Pues mira, ha sido lo mejor que he podido hacer, la decisión más acertada que en retrospectiva no entiendo como fue que no la tomé antes. No me culpo, entiendo lo aprisionada que me sentía, entiendo el miedo que tenía, y por ello me doy una palmada ahora en la espalda, me miro y digo, ¡lo hiciste bien!

Estaba en una relación enfermiza contigo y no me daba cuenta, incluso te dije adiós sin entenderlo del todo. Fue el miedo circunstancial y el dolor que sentía lo que me hizo decir no más. Sin embargo, haber estado a tu lado fue mucho peor que todo eso, solo necesitaba distanciarme para ver todo lo que no podía con la presión de tu presencia a mi lado. Fuiste un error, fuiste alguien que desde el primer día me engañó, pero mi amor hacia ti me tenía cegada.

Me repetiste constantemente que me amabas, me aseguraste tantas cosas que pasarían y nunca pasó nada, al menos no lo que prometías. Me hacías sentir hermosa, no podía parar de sonreír, luego un día hubo algo que te empezó a molestar de mi supuesta hermosura. Me asegurabas que no habías visto nada más bello, y me culpabas de mostrar esa belleza al mundo como si cada rasgo de mí que alguien más viera fuera un insulto a tu persona.

No entendía por qué actuabas así, porque eras palabras dulces un día y otro día palabras ácidas e hirientes. Me hacías dudar, pero recuperaba mi confianza en ti cuando parecías reflexionar sobre tus errores. Pero eras inestable, me amabas y me odiabas en cantidades iguales, no entendía nada, ¿cómo alguien que dice amarte tanto puede hacerte sentir tan mal? Creí que así era, que así debía ser, que debía permitir que dudaras tantas veces de mí como quisieras y que yo siempre debía estar ahí para aclararte las dudas.

Que equivocada estuve, ahora veo que eso que tuvimos no era ni cerca amor. Me culpaste por haberte dejado, usaste esos trucos emocionales que tanto te gastas para hacerme sentir que era una horrible persona por haberlo hecho. Y déjame decirte que en tu enorme poder de manipulación casi lo logras. Cuando estás en una relación tan absorbente y desgastante pierdes por mucho la voluntad, no ocurre porque quieras o porque no lo hayas podido controlar, simplemente ocurre, y no te das cuenta porque estás presa de una situación que no entiendes, que es muy complejo para imaginarlo siquiera.

Ah, pero me aseguré de no olvidarme del dolor que me hacías sentir, de las palabras hirientes que te encantaba usar, de tus desplantes e insultos camuflados. No me olvidé de tus disgustos y reacciones irritantes, de tus celos sin sentido y tus mentiras desmedidas. Lo mantuve todo en mi mente para no caer con tus palabras dulces y ojos llorosos de mentira.

Pensé que dejarte sería el pozo más hondo de mi vida, que era posible que nunca me recuperara. Y mira como es la vida, solo necesité un periodo corto de tiempo para darme cuenta del desastre en que me había convertido al estar con un monstruo como tú. Y aprendí de ti todo lo que jamás volveré a permitir en mi vida.

Así que no, no me arrepiento de haberte dejado, ha sido lo mejor que he podido hacer.

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