La historia se repite una y otra vez. Las personas que creen tener la respuesta a todo y que además creen tener el poder de decirme qué es lo mejor para mí, dicen lo mismo, que no puedo esperar tanto tiempo por alguien ideal, que no puedo pedir perfección y que debo conformarme con alguien que parezca al menos lo “suficientemente bueno”.

Es que estas personas no entienden que una relación ideal no se trata de perfección. Nunca se puede ser perfecto pues toda relación se forma de dos personas, que sienten y piensan diferentes, que tienen gustos diferentes al igual que opiniones, y si se trata de dos personas iguales, la relación jamás sería tan emocionante.

Así que no, nunca he buscado la relación perfecta, no quiero a alguien perfecto para decir que es “suficiente para mí” y tampoco se trata de conformarme por temor a que el tiempo se pase.

Lo que pido en una relación es a alguien que esté interesado igual que yo, alguien dispuesto a esforzarse tanto como yo en hacer que funcione. Alguien consciente de que una relación debe alimentarse para crecer y ser exitosa, que no se olvide jamás de esforzarse y que su compromiso sea honesto. Alguien que se entusiasme de la misma manera y que traiga la misma energía que yo.

Todo lo que deseo es a alguien dispuesto a construir una conexión real, genuina y profunda conmigo. Que esté dispuesto a escuchar, a no juzgar, que me mire a los ojos y me diga las cosas que le gustan o las que no le gustan y que no lo vea como algo que nos atrase sino que nos fortalezca pues la comunicación es vital. Alguien que se preocupe por mi bienestar, por mi opinión y por las consecuencias de sus acciones sobre mí.

Quiero a alguien que me convierta en su prioridad como yo lo convierto en la mía. Porque en el amor no es necesario la perfección, sino la humanidad, la humildad y la comprensión. Que ambos seamos conscientes de nuestros sentimientos y emociones, que nos protejamos mutuamente y alimentemos el amor de forma creativa.

Alguien que sienta pasión por mí, que me apoye en mis sueños y no que me hunda, que me dé la mano y me haga sentir segura. Alguien con quien pueda cabalgar, navegar, viajar, emprender, conocer, aventurar, y sobre todo, ser yo misma, sin miedo, sin arrepentimientos. Nunca busqué una relación perfecta, solo quiero a alguien que se esfuerce tanto como yo, que no me haga dudar, que me demuestre su amor y que no tenga que exigirle atención.

Sé que la perfección no es posible, quiero un amor de verdad, un vínculo honesto y fuerte, que no se rompa con facilidad. Quiero ser la primera opción de alguien más, que si me voy a esforzar lo valga, porque aunque pueda ofrecer mi amor incondicional, si no es recíproco no quiero darlo. Quiero más para mí, por lo que no, no me voy a conformar, y tampoco voy a esperar la “perfección”, solo deseo a alguien real dispuesto a amarme de verdad.

Deseo en mi vida a una persona que sepa exactamente lo que se necesita para que una relación funcione, sin exagerar y sin dejar de esforzarse.