Sé que lloras, que dejas salir el dolor cuando nadie más te mira, sé que aun guardas ese sufrimiento en tu pecho y sientes que nunca te va abandonar. Pero lo hará, pronto sucederá, pronto el dolor dejará de ser tan severo y podrás respirar mejor, podrás pensar y analizar con más claridad y las lágrimas en la ducha serán menos.

Nadie ve tus lágrimas, pero yo sé que están allí, son parte de ti. Te duelen tanto que te hinchan los ojos y te arrugan el corazón. No sabes cómo deshacerte de esa nostalgia porque es que eso que sucedió o aun sucede lo tienes en los recuerdos demasiado vívido y es tan difícil simplemente olvidar.

Tú mujer que tu esposo siempre hace una parada adicional después del trabajo todas las noches, sé que te duele y el dolor sale cada vez que te bañas. Tú mujer que tienes el corazón destrozado por la pérdida de un embarazo que nadie sabía, no puedo siquiera imaginar la angustia que te carcome. Eres una mujer que sobrevive y tus lágrimas son testigos de tu fortaleza.

Tú mujer que sabes que debes mantenerte fuerte para liderar a los que dependen de ti aunque por dentro sientas que estás perdida. Es difícil, pero te admiro por tu determinación. Esto es para esa mujer que la despidieron de su trabajo después de un cuarto retraso por pasarse toda una semana cuidando de un niño enfermo, nadie lo ve, nadie lo entiende, pero tú lo luchas.

Eres maravillosa y a pesar de las circunstancias te sigues levantando fortalecida. Tú que eres madre soltera y tienes que hacer magia para hacer que tus ganancias lleguen hasta fin de mes. La mujer que ha intentado incontables veces quedar embarazada por cinco años sin éxito y aun así se alegra de sus amistades que lo logran. Es duro, pero eres tan fuerte y decidida que lo vas a lograr.

A esa mujer que aún no se puede perdonar haber abortado hace 20 años y sigue llorando mientras se ducha. Esa mujer que tiene todo un batallón juzgándola a ella y a sus hijos mientras cuenta las monedas cada día para ver hasta cuándo le alcanzan. Para esa mujer que abre la puerta para escuchar la noticia de que su esposo fue ejecutado en el extranjero cuando estaba por volver a casa. La mujer que vive con ansiedad y que nadie entiende sus motivos.

Tus lágrimas son evidencia de tu dolor e igual no lo dejas ver a nadie porque no quieres que te miren con lástima ni te juzguen aún más. A esa mujer que le da todo de sí misma a su familia, que no le importa quedar destruida cada día mientras ellos tengan lo que necesitan; a esa mujer que le sonríe a extraños en la calle porque sabe que la amabilidad saca una sonrisa, pero que en silencio llora todas las noches bajo la ducha.

Para esa mujer que vio delante de sí todos los motivos para terminar con su vida, pero encontró las fuerzas para seguir luchando. Para ti mujer que hoy escuchaste un rumor desagradable sobre ti y que aunque finjas que no te afecta igual te llega al corazón. Tú mujer que duermes junto a un extraño todas las noches y ahogas ese dolor bajo el agua; para ti mujer que tu genética nunca te hará siquiera parecida a las chicas de revista.

Eres más fuerte de lo que imaginas, las circunstancias te agobian, lo sufres y todavía vuelves a levantarte. Esa mujer que soporta relaciones tóxicas porque no logra entender el significado del amor ya que nunca tuvo un padre o madre que se lo enseñaran. Tú mujer que crías a una hija sin un padre y rezas cada noche deseando que la historia no se repita.

Esto es por cada mujer que llora en la ducha para que nadie más vea su dolor, su sufrimiento. Porque sabes y sé que si tú no eres fuerte por ti misma, nadie lo será. El agua lava tus lágrimas, pero yo sé que están allí. Y debes saber que llorar no te hace menos fuerte para manejar tu vida. Esas lágrimas son la forma en que te liberas de la presión y te entiendo.

Te veo y estoy contigo. Lloro contigo, te aprecio y te admiro.

Texto redactado original: albertespinola.com