Una mujer real es una mujer genuina y fiel a sí misma. No usa máscaras, no se viste de mentiras. Ella es un rayo de sol plácido en la mañana, es una persona hermosa, honesta hasta los huesos, responsable y segura de sí misma. Es fácil entonces deducir por qué las mujeres reales enamoran tanto a los hombres.

Un hombre puede sentirse atraído a un aspecto superficial, pero no es algo que lo enamora. A él lo que lo embelesa, lo hipnotiza, lo hace sentir afectado, enamorado y entusiasmado es una personalidad divertida, astuta, segura, independiente y sonriente. A un hombre le llama mucho la atención una mujer que tiene confianza en sí misma y lo demuestra, eso es un aspecto que hace que la vea increíblemente bella.

Una mujer real es una mujer hermosa en todo el sentido de la palabra, ella con una sonrisa te saca de la oscuridad y te hace sentir mucho mejor. Claro que enamora a un hombre con facilidad, pero un hombre maduro, también seguro de lo que quiere en su vida porque cuando se trata de algún idiota inmaduro, lo único que quiere es usarla para seguir buscando opciones. Aunque claro, una mujer real no permite a idiotas inmaduros en su vida.

Es una mujer que puede intimidar en gran medida a esos tontos por su fortaleza e independencia, por su seguridad y sus habilidades. Pero quienes intentan aprovecharse de ella, les va mal. Ella reconoce a un hombre inseguro, uno sin propósitos en la vida que lo que hace es ir por allí conquistando chicas para sumarlas a sus listas. Una mujer real no es una tonta, es toda una mujer suficiente, poderosa y fantástica. Te dice adiós para no verte más nunca.

Un hombre que sabe lo que quiere queda por completo flechado de una mujer real, es como la gloria para él porque se trata de una persona con metas parecidas; ambos quieren ser exitosos, ambos quieren amor, ambos quieren construir una relación en igualdad de condiciones y sabe que una mujer de acuerdo con ello es un tesoro y una forma de vida espectacular.

Una pareja en la que ambos son maduros, independientes y muy centrados en sus vidas es como una escena fantástica de película. Es increíble, y es difícil de ver porque esas relaciones normalmente llegan cuando ambos han tenido muchas experiencias, han sufrido y tenido que aprender diferentes lecciones que los llevaron a ser lo que son ahora.

No, no es tan común, así que cuando un hombre conoce a una mujer fuerte, real y asombrosa, lo enamora apenas con su sonrisa. Con sus frases astutas y sus ideales de vida. Saben qué quieren y una mujer real supera incluso sus expectativas. Las mujeres reales no solo enamoran mucho a los hombres en general, conquistan de manera profunda a los mejores.

Esas mujeres que no están dispuestas a aceptar menos de lo que merecen y que saben muy bien lo que valen, son fantásticas. Son admirables, y tener a una a tu lado amándote, apoyándote y haciéndote muy feliz, es mucho mejor que haberte sacado la lotería.

Es la felicidad plena. Después de ser feliz por ti mismo, una mujer real no hace más que incrementar la calidad de vida que llevas.

Texto original: albertespinola.com © Todos los derechos reservados.