Las personas acostumbramos a formular mal las frases, aunque la responsabilidad no es sólo nuestra sino de cómo nos ha educado la sociedad.

“Él me hace sentir mal”

“No digas esto que me haces poner triste”

“Cuando haces eso me enfadas”

“Calla que me desconcentras”

“Para quieto que me pones nervioso”

“No me avergüences en público”

“Me estás ofendiendo”

Son sólo una pequeña muestra de la retaila diaria. Otorgamos la responsabilidad de lo que nos pasa a los demás, cuando los únicos responsables somos nosotros mismos. Es más fácil culpar al que tenemos enfrente que asumir el control y hacernos cargo de lo que sucede en nuestro interior.

Hablamos así para defendernos de nosotros mismos y eludir responsabilidades. Y está en nuestras manos sentirnos de tal forma. Veamos cómo serían las frases vistas del otro modo. “Yo me hago sentir mal”, “Yo decido ponerme triste por las cosas que tú dices”. “Yo me enfado cuando tu haces eso”. “Yo me desconcentro si tu hablas”. “Yo decido ponerme nervioso cuando tu haces eso”. “Yo me avergüenzo en público cuando haces tal cosa”. “Yo me he ofendido por las cosas que me he dicho a mi mismo respecto a lo que tu has hecho”. ¿Cambia mucho, no?

Eres tú el responsable de lo que sientes. Sientes aquello que piensas y puedes aprender a pensar de forma distinta si te lo propones. Pero no es fácil. Cambiar la forma de pensar es algo que requiere de mucho tiempo y esfuerzo. Llevas toda una vida organizando el pensamiento de una forma concreta y tienes unos hábitos muy asimilados. Pero no hay nada que con dedicación no sea posible, y sobretodo ¡NUNCA ES TARDE PARA hacer cosas por uno mismo y empezar a SER un poquito MÁS FELIZ!

Un buen ejercicio puede empezar por cambiar estas frases cada vez que aparezcan. Ponte a ti a cargo de lo que estás sintiendo, porque lo que sientes en cada momento es lo que TÚ HAS DECIDIDO SENTIR. Y nadie más que tú. Puede ser difícil, pero has empleado miles de horas en pensar y reforzar la forma en cómo piensas ahora ¿no? Pues empieza ahora a cambiar eso.

Eso te va a permitir sentirte menos frustrado y te dará la capacidad de elegir a cada momento. ¡Haz que tu cabeza trabaje a tu favor! Estar a merced de los demás te inmoviliza, te paraliza… En cambio, si cambiar la forma de ver lo que te sucede serás una persona MÁS LIBRE. Tener la capacidad de decidir cómo te sientes en cada momento sólo puede tener consecuencias positivas. ¿Quién va a elegir sentirse mal? Los sucesos no repercuten directamente sobre nosotros, sino que somos nosotros los que decidimos cómo sentirnos frente a cada suceso.

Edición y publicación: Albert Espinola Todas las imágenes de We Heart It