Prefiero mi propia compañía, mis pensamientos aislados, prefiero soñar mientras estoy despierta, planear, creer en mí, invertir mi tiempo en aprender algo nuevo, probar nuevas recetas, salir con mis amigas, visitar a mis sobrinos. Prefiero dedicarme únicamente a mí misma a estar con compañía falsa, que no le interesa mi bienestar, que me ignora mientras yo pongo todo mi empeño. No más.

Aprendí que no necesito de nadie para ser feliz o para sentirme completa. Aprendí a entender que un hombre no me define ni como mujer ni como persona. Yo soy la única que tiene el control sobre mi vida, yo decido si quedarme al lado de alguien que me hace feliz o no, y si no soy feliz, no voy a quedarme. Prefiero la soledad por encima de la compañía falsa.

Además, la soledad no es ese lugar oscuro que todos creen que es, en soledad ocurren cosas maravillosas, pero para que sean posibles debes estar abierta a tener ese tiempo a solas. No debe haber temor, es en soledad que te puedes reencontrar a ti misma. A veces te pierdes, se te olvidan tus objetivos personales, pensar tanto en las necesidades de otro sobre  las tuyas te hace olvidar las tuyas propias y necesitas recuperar esa confianza en ti misma.

La soledad no es un evento terrible, de hecho es un tiempo que requieres para aprender sobre ti misma. Es decir, la buena compañía siempre es bienvenida, en especial si te hace sentir cómoda contigo misma, segura y alegre. Pero si la compañía no es buena, no reniegues de todo lo que puedes lograr en soledad. Entiendo que muchos te la hayan pintado como algo desagradable, pero no lo es. Solo es desagradable si tú quieres que lo sea, recuerda que tú tienes el control.

Es por ello que yo decidí aferrarme al amor que me tengo a mí misma porque es más fuerte que el amor por cualquier otra persona. Sé lo que valgo, sé lo que merezco y si no estoy recibiendo lo que espero de alguien, con amabilidad me alejo. Estoy en un punto de mi vida en el que no me interesa educar a nadie ni esperar a que decida madurar. Quiero ser amada sin tanto rodeo, sin tanta espera ni mucho menos súplica. Quiero que me quieran por quien soy, por todo lo que me hace ser yo; si no se puede, entonces me quedo con mi compañía porque yo me amo tal como soy.

La vida es una prueba de ensayo y error que se repite una y otra vez, y tocará muchas veces fracasar hasta encontrar la solución perfecta. Así que no voy a detenerme en un error por miedo a seguir fracasando. Lo peor que puede pasar es que vuelva a fracasar y deba levantarme de nuevo, pero no voy a quedarme donde no me siento bien conmigo misma, donde me hacen sentir que no soy suficiente.

Valgo mucho más que eso, quiero amar, pero también quiero que me amen. Puedo ofrecer un amor incondicional, pero si no hay amor de vuelta la incondicionalidad se anula. Una cosa es amar sin medidas y otra muy diferente amar y ser infeliz. Quiero dar amor sin medidas, pero también quiero ser feliz. Por lo tanto, prefiero la soledad por encima de una falsa compañía.

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